Roberto Nicolini publica emotiva carta de gratitud

Por intermedio de su página de Facebook, el actor agradece al “reset al que me invita la vida” tras sobrevivir con secuelas menores a un Accidente Cerebro Vascular el domingo pasado. “Mi ángel de la guarda debe estar francamente exhausto y completamente patidifuso”, concluye.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE F. / Foto: FACEBOOK

En una carta tan larga como emotiva, el actor Roberto Nicolini agradece a la vida por haberle dado una nueva oportunidad. El recordado conductor del programa “Pipiripao” escribió en su cuenta de Facebook luego de estar seis días internado en un hospital por haber sufrido un Accidente Cerebro Vascular (ACV) del que salvó con secuelas menores.

“Tengo un camino largo de rehabilitación. Mi pierna y brazo ya casi están, y queda el lado derecho de la cara y ver cómo hacemos menos porfiada y tóxica la glicemia, que es como amor de boleros… (te has fijado que en los boleros los malos amores se quedan hinchando y torturando y maltratando, a diferencia del tango, donde se llora porque se van). Estoy extrañamente contento. Agradezco todo. No hay quejas”, apunta el también hombre de circo.

Señala, además, que “aquí y ahora estoy muy contento y agradeciendo lo feliz y… lo menos feliz (en este caso tomar lo “menos feliz” como desgracia es opcional… y no entra en el menú del reset al que me invita con esto la vida)”.

Y prosigue: “Muy agradecido de quienes oran y siguen orando. Me emociona, conmueve y sana. Gracias por amar al prójimo y cómo no agradecer que le toque a uno justo cuando lo urgente se hace tan cuesta arriba, como esta situación nada fácil. Gracias a esas oraciones pudo y puede ser difícil, pero no imposible”.

Trabajólico como siempre ha sido, Nicolini apunta que “sólo me desanima haber tenido que suspender funciones de ‘Jodida, pero soy tu madre’ en giras y en el Teatro Las Tablas, donde haremos sábado 27 y domingo 28 de este mes, que es el plazo que me puse para estar bien. Si no, la hago con la cara que tengo ahora y modulando más lentito”.

“Estoy extrañamente contento (me gustó la frase, jajaja). O tal vez lo correcto sea decir ‘cagado, pero contento’. Estoy vivo (…) Ahora mi ángel de la guarda debe estar francamente exhausto y completamente patidifuso…”, bromea.

Añade que “en un minuto de la emergencia no subí a ni una parte, pero vi a personas que quiero ya fallecidas acompañando muy serios y de ahí, sonrientes. Debe ser proyección de la imaginación. Estuvieron dos veces a punto de operarme y de repente, la última prueba, toma de algo o examen decía que no. La primera vez llegado a Urgencia fue solo a minutos de empezar a intervenir”.

A continuación, da consejos: “Un dato… todo empezó cuando estaba hablando por celular y sentí que no me salían las palabras iniciadas con la letra ‘f’. De ahí sentir un ojo más arriba que el otro (una pintura de Picasso, una alpargata al lado de esa cara ajena taimada, con vida propia que no se deja mandar), y el labio en una posición como boca de muñeco de ventrílocuo con tornillo suelto de un lado fue una sola cosa”.

Agrega que “tan mal no estaba, porque iba respondiendo al cuestionario de telefonista de Help. No sé sus nombres, pero mi ángel de la guarda tiene que haberse movido, porque mandaron a los más atinados enfermeros o técnicos de enfermería”.

Sin perder el buen sentido del humor, indica que tuvo tiempo “de dejar el ‘atunquenoesatun’ servido a la Gata Igualada y un cheque en blanco para que mi mujer o hijos giren las pocas lucas del banco y hagan chupete la línea de crédito con seguro de desgravamen antes de avisar oficialmente, en caso de muerte”.

Tras apuntar que estaban sobrepasados de gente en Urgencias, “al ingresar todo el equipo y la doctora urgencióloga aplicaron trato cariñoso como de hijo único en día de bautizo…todos atentos, pendientes, aplicados. Dolores caballos en vías en las arterias y ganas de gritar. Y me acordaba que mi abuela amada decía que gritando no mejoran las cosas”.

Otras frases de su extenso relato:

-“Fueron todos tan profesionales como afectuosos. Cada persona con la palabra justa y con el buen tino de no echar tallas ni buenas ni malas ni burdas. ¡Puchas que ayuda que te expliquen todo el proceso que va pasando!”.

-“Muy pedagógico cada tens, enfermera, enfermero, tecnólogo, asistentes varios, médicos y la doctora jefa, a la que todos siguen a la orden y tiene el don de dar instrucciones firmes, rápida y de buen trato, sin levantar la voz”.

-“Me acordé tanto de mi difunta mamá, que decía desde su dormitorio ‘hiciste la tarea? Te estoy miraaaaando…sé lo que estás haciendo’. ¡Mi madre tenía telepatía porque traspasaba las paredes!

-“Cuando ‘negocie’ poder ir al baño y ducharme (tengo el TOC de las duchas…) creyeron que tenían que pasarme un bombo o un banjo o una mandolina, porque me puse a cantar dando gracias a Dios. No me avergüenza decirlo: lo sentí como un privilegio y un regalo del cielo que por ser acto cotidiano nunca agradecemos”.

-“De conciencia estoy muy bien, equilibrio y movilidad, ídem. Lo menos, queda lo menos… Me han leído todos los mensajes y de verdad siento que de corazón es Dios inspirando la palabra justa en cada uno de ellos”.

-“Mi diabetes hincha, porque no quiere que la rehabilitación le quite protagonismo. Hizo una pataleta que ahora me tiene con insulina lenta, rápida y chip con cánula permanente en el brazo, como perro quiltro con chip”.

-“Un ‘mediconadasimpatico’ (es una categoría ser ‘mediconadasimpatico’, así como hay otras sin dudas) dice que mi organismo es una bomba de tiempo. ‘¿Cual no?’, le pregunté. Ahora desactivo esa posible explosión y sigo todo al pie de la letra…Y na’ de leseras”.

-“Si Dios hubiera decidido llevarme…lo habría hecho en paz. Sería una rotería irme con cosas pendientes pernoctando en algún purgatorio o firmando letras en las leyes del Karma o lo que sea”.

-“Un sacerdote me administró la Unción de los Enfermos y paso el dato para las personas de fe (respeto a quienes no la tienen y pido lo mismo para mí. Más que creer, trato de vivir lo que creo por fe)”.

-“Soy un Martín Rivas que vino de provincia a Santiago y no tengo círculos ni clanes ni mafias ni me invitan a La Moneda junto a tantos maravillosos actores que sí ( es un decir…bien por ellos que sean bien regaloneados). Tengo sí un lugarcito en el corazón de tanta gente tan cariñosa”.

-“Nada fácil ser viejos y tomar conciencia que hay que vivir como si cada hora fuera la última. Ando livianito sin rollos con nadie. Pienso tantas cosas. Pero quería contarles que estoy contento, feliz y agradecido. Estoy vivo…en general sano…bueno así me siento (los médicos que vean lo demás). ¡Grito mi agradecimiento!

-“Me ‘produje’ para la foto para no parecer promotor de Halloween fuera de época en liquidación de verano. No me avergüenza mi cara, pero pa’ qué darle en el gusto a los indiferentes o a los que no me quieren. O para que angustiar a los que sí y son infinitamente más. Por favor, amigos sanadores, ¡no me suelten! No todavía”.