Roja: aunque suene duro, no tenemos nivel para clasificar al Mundial de Qatar

Perdiendo por primera vez en la historia frente a Venezuela como visitante, el equipo de Rueda hizo un pobre partido y mostró varios jugadores que no están calificados para una clasificatoria sudamericana, sin duda la más difícil y competitiva del mundo. Por mucho que esto recién comience, no se ve por dónde podríamos mejorar si no tenemos jugadores de calidad.

Por EDUARDO BRUNA

Lo que temíamos pudiera pasar, ocurrió. La Roja, que jamás había perdido visitando a Venezuela por Clasificatorias, traicionó la historia cayendo por 2-1 en Caracas y realizando un partido más que pobre. Y a pesar de que esto recién comienza, y que sólo se han jugado cuatro fechas, lo cierto es que lo que advertíamos luego del triunfo frente a Perú, tuvo en el Olímpico de la Universidad Central una triste comprobación: no tenemos equipo ni jugadores para aspirar a decir presente en el Mundial de Qatar luego de la farra para el Mundial de Rusia.

Para decirlo pronto, y más allá de algunas individualidades, este cuadro de Rueda carece de jerarquía, con el agravante de que el técnico día a día agota su crédito. ¿Cómo se explica que haya aguantado todo el partido a Maripán, un jugador que desde sus primeras intervenciones evidenció estar en una tarde negra?

Sería injusto, en todo caso, atribuir exclusivamente a la presencia del hoy jugador del Mónaco francés la responsabilidad de una derrota inédita. Lo cierto es que él sólo fue el peor de una serie de jugadores que puede que respondan en sus equipos, pero que carecen de nivel para vestir una camiseta que en los últimos años se había ganado el respeto y la consideración del mundo.

Son, por último, jugadores comunes y corrientes. Capaces de aportar de tanto en tanto con una buena jugadita en medio de tanto error, pero incapaces de marcar diferencias sencillamente porque el nivel no les alcanza para eso.

Pinares, por ejemplo, es todo un caso. Nunca en la Selección ha podido replicar lo que ha hecho a nivel local por Universidad Católica y seguramente fueron esas actuaciones las que le abrieron las puertas del Gremio de Porto Alegre. Esta vez tampoco existió, tampoco pesó ni en el armado del juego ni en la obstrucción del fútbol venezolano, bastante precario por lo demás.

Lo mismo pasa con Meneses, con Mora. A lo mejor lo que muestran no alcanza para fusilarlos, pero tampoco consiguen la más mínima trascendencia en el juego de un equipo que carece -entre otras cosas- de ese jugador que haga jugar al resto. No le podemos pedir más a Vidal, cuyo siempre valioso aporte va más por el lado del despliegue y de la entrega que exhibiéndose como un habilitador genial, porque no lo es.

El problema es que ese jugador ya no lo tenemos. No existe. Acabado desde hace tiempo el “Mati”, quemando el “Mago” Valdivia sus últimos cartuchos en México, Rueda carece de ese cerebro que todo equipo necesita, sobre todo frente a un equipo que, como Venezuela, privilegió contener a La Roja achicándole los espacios para luego hacerle daño a través de un contragolpe. 

Perdimos hace tiempo, además, esa intensidad que le hacía la vida imposible a cualquier rival. Esa que se traducía en marcar en toda la cancha y que imponía en cada jugada una superioridad numérica que terminaba por desesperar a los jugadores contrarios, que nunca tenían tiempo ni para pensar ni para ejecutar. Ver que Venezuela movía desde atrás la pelota sin que casi hubiera oposición provoca la natural nostalgia por un tiempo ido y que claramente fue mejor.

Nunca pintó bien el partido para Chile. Jamás quedó la impresión de que La Roja finalmente se impondría, como había ocurrido siempre. Y no sólo porque a los 9 minutos ya estábamos abajo en el marcador, pagando caro un grosero error de Maripán, sino que no se advertía que al frente hubiera la jerarquía para mejorar lo bien poquito que el equipo mostraba.

Aparte de no jugar bien, claramente nos falta gol. Es para llorar a gritos pensar que, de aquí en más, por lesión o suspensión, no pudiéramos alinear a Vidal o a Alexis. Ni hablar de que por esas cosas del fútbol, pudieran faltar los dos en forma simultánea. ¿Quién más ha llegado a la red en estos cuatro partidos?

Y cuidado, que ni Vidal ni Alexis estuvieron en el nivel superlativo al que nos han mal acostumbrado. Ambos hicieron un partido correcto en líneas generales, sólo que esta vez no alcanzaron la trascendencia de otras oportunidades.

Los presagios eran más que oscuros terminada la primera etapa. Y es que La Roja carecía de autoridad para someter a un cuadro incluso inferior. Había poco fútbol y, por lo mismo, escasa llegada. No sólo eso: cada pase largo, con un Maripán completamente fuera de “timing”, era una puñalada, arrastrando en su desconcierto a un Paulo Díaz que cometió más errores que los acostumbrados. Y como Beuasejour está claramente lento, la defensa de Chile era todo un flan.

Si la Selección había logrado salir indemne de esa primera etapa, y sostenido el gol de Vidal, ello se debió fundamentalmente -una vez más- a un achique colosal de Bravo frente a Machís y a un gol increíble que se farreó Rondón, elevándola de una manera insólita cuando Bravo estaba completamente entregado a su suerte.

Si en la primera etapa La Roja había mostrado poco, el segundo tiempo fue peor… Teniendo casi siempre el balón y el terreno que Venezuela generosamente le entregaba, nunca tuvo mayores ideas para superar el cerco que instalaba la “Vinotinto”. Faltó talento, escaseó la claridad.

Recién algo de peligro llevó La Roja luego que Rondón encontrara premio a sus afanes y sobre la boca convirtiera en gol el balonazo que desde la derecha le había metido Soteldo. Recién, a juego perdido, hubo éxito en un par de combinaciones, sólo que nunca apareció nadie para ponerle el último toque. Y cuando apareció Meneses, la tiró por arriba cuando el gol ya se gritaba.

Más allá de la derrota, esta Roja de rueda deja una profunda sensación de tristeza. Si por esas cosas del fútbol hubiera ganado, o al menos empatado, pensaríamos lo mismo. Y es que, como ya lo hemos dicho en más de una oportunidad, a riesgo de ser considerados “amargos” o majaderos, no tenemos jugadores ni fútbol para aspirar al premio gordo que sería llegar a Qatar.

PORMENORES

Clasificatorias Sudamericanas. Partido válido por la cuarta fecha.

Estadio: Olímpico de la Universidad Central de Venezuela.

Arbitro: Patricio Loustau, de Argentina.

VENEZUELA: Fariñez; González, Osorio, Angel, Del Pino (90’ Conde); Herrera, Moreno; Cassers (78’ Otero); Saravino (70’ Soteldo), Rondón, Machís (90’ Chancellor).

CHILE: Bravo; Isla, P. Díaz, Maripán, Beausejour; Vidal, Pulgar (88’ Vilches), Pinares (46’ Baeza); Sánchez, Mora (76’ Palacios) y Meneses.

GOLES: Para Venezuela, Del Pino a los 9’ (cabezazo) y Rondón a los 81’; para Chile, Vidal a los 15’.

Tarjetas amarillas: En Venezuela, Del Pino; en Chile, Isla y Maripán.

Revisa el resumen del partido:

https://www.youtube.com/watch?v=1PdTXfMRF4w