Rueda, entre las clases de acordeón y de inglés: “El receso ha sido muy traumático”

El entrenador colombiano habló de sus pasatiempos y de la inactividad de la Roja, junto con analizar los efectos sobre los jugadores veteranos del plantel y mencionó a Argentina, Uruguay, Brasil y su país como candidatos para Qatar.

Reinaldo Rueda suma 7 meses sin dirigir un solo partido de la “Roja”, pero esa insólita condición de entrenador fantasma no le impide dictar charlas y talleres por el mundo con el cartel de instructor que le concedió la FIFA en mérito a sus indiscutibles glorias pasadas. La vuelta de las clasificatorias sigue a firme para septiembre en el plan del organismo mundial, aunque la gran incógnita es que será entonces de la Roja luego de casi un año de jugar su último amistoso de merengue, ante Guinea.

“Ojalá el fútbol vuelva pronto. Lo necesitamos”, confiesa el colombiano en una reciente charla con el equipo comunicacional de la FIFA. En el afán de humanizar a un personaje hérmetico sobre a su intimidad real, le consultaron qué hace para matar el tiempo de cuarentena. “Estoy mejorando el inglés y también dedicándole minutos al acordeón, una de mis debilidades desde niño, con nuestro folclor vallenato en Colombia. Desafortunadamente se me han quejado los vecinos (risas). Ahora he tomado unos recaudos y cierro ventanas y puertas para sacar algunas notas”, contó.

También expresó que el aislamiento “es una nueva experiencia de vida. Antes el día a día era más compartido con todo el cuerpo técnico y nos reuníamos en el centro de entrenamientos con los distintos departamentos, compartíamos la planificación, revisión de material de trabajo, preparación de entrenamientos, edición de vídeos… Ahora lo hacemos todo vía online. Y luego participando en dinámicas de formación, leyendo, haciendo ejercicio para liberar el estrés, ayudando a las labores domésticas”.

-¿Cómo está la relación con sus jugadores?

-Las primeras semanas estuvimos muy pendientes sobre todo de los que tenemos en Europa, contactándoles por su estado de salud y deseándoles lo mejor… Y luego, siendo muy respetuosos, porque somos conscientes de que cada club tiene sus dinámicas de trabajo, empezamos a enviarles a todos vídeos muy corticos para hacer un poco de memoria táctica y reforzar la confianza, recordándoles los buenos momentos que han vivido con la selección nacional.

-¿Cómo afecta el receso al equipo?

-Ha sido muy traumático, porque ya han sido 6 para 7 meses sin apenas contacto con los jugadores y aquí en Chile, además, no hubo competencias de octubre a diciembre y los amistosos de noviembre fueron suspendidos por las protestas sociales en el país. Ahora depende de cuándo retornen las ligas. El ritmo después de tantas jornadas de inactividad, por más que jugadores y cuerpos técnicos se hayan preocupado de hacer un mantenimiento, va a ser difícil. Y después está la parte sicológica de lograr un nivel ideal de competencia. Deberemos hacer un aprovechamiento de lo que hagan los clubes donde están nuestros internacionales.

-Uno de sus proyectos pendientes es iniciar el relevo generacional.

Se necesitan tanto la sabiduría y la experiencia de los hombres grandes como la fortaleza y el entusiasmo de los jóvenes para poder hacer una selección equilibrada. Y por ahí está el camino que ya se reflejó en la Copa América del año anterior, donde aparecieron jóvenes como Paulo Díaz, Erick Pulgar, Edgar Pasos… (SIC)

¿Teme que este parón sea especialmente perjudicial para los miembros de la Generación Dorada, ya veteranos?

-Es muy fuerte, pero ellos son muy optimistas. El jugador chileno tiene una buena longevidad. Como el vino, cuanto más añejos, más maduran y están más tranquilos. Pero hay que afrontar la realidad del desgaste de esta profesión. Seis meses, por ejemplo, no son lo mismo para un chico de 26 que para un hombre de 35-36. Impactan. Cabe esperar que nuestros jugadores grandes tengan salud y que eso les permita tener vigencia en sus clubes porque, sobre todo los que juegan fuera, están pasando dificultades para ser titulares.

El jugador chileno tiene buena longevidad, según Rueda. FOTO FIFA

-A seguir esperando…

-Hay que esperar a que el fútbol regrese, ver qué hombres están mejor e ir proyectando el camino a Catar con quienes que vayan a llegar con mejor nivel a la exigencia de una Copa del Mundo. Hablar de estrategias ahora es un poco incierto, pero no descarto ir proyectando jóvenes aprovechando también la madurez y experiencia de los líderes. Tenemos que dejar un legado y sembrar para el futuro inmediato del fútbol chileno.

 – ¿Qué significan para usted las eliminatorias que jugará la Roja y una afición que exige clasificar?

-Es un desafío altísimo por lo que significó el impacto de no clasificar a Rusia para una generación que había dado grandes satisfacciones al país. 2018 fue un golpe fortísimo para la sociedad chilena y llegamos como paliativo a ese trauma. Lo primero fue hacer esa sanación psicológica que tanto jugadores como la afición necesitaban para volver a creer en este fútbol. Nuestra ilusión es recuperar el status que Chile ha tenido en los últimos años. Las eliminatorias sudamericanas son muy fuertes, muy difíciles por todo el talento que hay, la complejidad geográfica y las propias selecciones, todas muy equilibradas, muy fuertes. Acá no hay un 13-0 ni nada parecido.

-¿Cuáles son sus candidatos para Qatar?

-Tenemos como referencia lo que pasó en la Copa América, aunque no sé cómo de confiable sea un torneo corto. Por ejemplo, hay potencias como Uruguay que no estuvieron entre los cuatro primeros. Es todo muy equilibrado, pero aparte de nosotros, tengo mi admiración por el gran trabajo que viene desarrollando Argentina. En la Copa América, de los 23 jugadores que presentó 14 eran nuevos y con una gran proyección, jugadores consolidados en la élite y con gran presencia en las principales ligas. Aparte están Uruguay, Brasil y Colombia. Esos 4 países tienen esa gran bondad de la superpoblación y el buen trabajo que vienen desarrollando.