Rusia: consternación e indignación por muerte de Alexei Navalny

El férreo opositor a la política de Vladimir Putin falleció a los 47 años, en una prisión cercana al Ártico, por causas que se desconocen. 

Por EL ÁGORA (*) / Foto: ARCHIVO

La noticia de la muerte de Alexei Navalny (foto principal), famoso opositor al Kremlin y a Vladimir Putin, causó consternación e indignación a nivel global.

Navalny, de 47 años, murió este viernes de manera repentina en la prisión ártica en la que se encontraba desde diciembre pasado. Así lo informaron los servicios penitenciarios rusos, sin aclarar los motivos del fallecimiento.

Se le practicaron los necesarios procedimientos de reanimación, que no dieron ningún resultado. Los médicos de urgencia constataron la muerte del condenado. Se están estableciendo las causas del fallecimiento”, señala el comunicado.

El texto explica que después de dar un paseo en la penitenciaría IK-3 de la localidad de Jarp, el político opositor “se sintió mal”. Tras eso, “perdió el conocimiento”. Los equipos médicos de urgencia habrían acudido “de inmediato” a la prisión para atender a Navalni, que cumplía casi 30 años de cárcel por diversos delitos.

Seguidamente, los servicios penitenciarios anunciaron el envío desde Moscú de una comisión médica para esclarecer las causas de muerte.

La esposa de Navalny, Julia, declaró que todavía no había recibido confirmación de la muerte. Pero afirmó que Putin y sus aliados “deben ser castigados por lo que le han hecho a nuestro país, a mi familia y a mi marido”.

El canciller alemán, Olaf Scholz, fue sorprendido por la noticia durante una reunión con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. El gobernante alemán se mostró impresionado y relató que se había encontrado con Navalny en Berlín, en 2021, cuando se recuperaba de un intento de envenenamiento. En la ocasión conversó con él acerca del gran valor requerido para regresar a Rusia. “Ahora pagó ese valor con su vida”, dijo.

También Zelenski mostró su indignación. Y responsabilizó a Putin de la muerte. “A Putin le da igual quién muera, mientras él conserve su posición. Y, por eso, Putin debe perderlo todo. No debe conservar nada y debe ser juzgado por lo que ha hecho”, declaró el presidente ucraniano.

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, recordó que “numerosos críticos del Kremlin han sido asesinado o llevados a la cárcel”. Afirmó, además, que la muerte de Navalny muestra “el verdadero rostro del régimen autoritario ruso”.

El conocido historiador británico Timothy Garton Ash indicó que “Navalny fue un verdadero héroe ruso, de extraordinaria valentía”. Agregó que su muerte pone en evidencia la “absoluta brutalidad y falta de escrúpulos del régimen de Vladimir Putin”,

A su juicio, el mundo debe entender “que Putin es un dictador muy peligroso”.

El político alemán Sergej Lagodinsky habló de una situación trágica, desgraciadamente previsible. El político de Los Verdes, de origen ruso, dijo que “la cúpula rusa es culpable de muchas muertes, no solo en Rusia, sino también en Ucrania y muchas otras regiones”. Su correligionario Anton Hofreiter opinó que Occidente “debe comprender finalmente que Rusia es una dictadura. Y que Putin sólo entiende por la fuerza”.

Deutsche Welle enumera una larga lista de “extraños” sucesos asociados a enemigos de Putin.

-Agosto de 2023: Yevgeni Prigozhin, jefe del grupo de mercenarios Wagner, muere al caer su avión. Dos meses antes de su deceso, Prigozhin había encabezado un levantamiento y una marcha de mercenarios hacia Moscú. Putin lo acusó de traidor.

-Septiembre de 2022: Ravil Maganov muere al caer desde una ventana. El presidente de la petrolera rusa Lukoil cayó desde el sexto piso de un hospital de Moscú. La Policía supuso que fue un suicidio.

-Agosto de 2020: veneno en la ropa interior de Navalny. El crítico más duro de Putin se desplomó en un vuelo nacional de Tomsk a Moscú. Fue tratado en Omsk, Siberia, e ingresado en estado de coma. En el hospital Charité, de Berlín, le diagnosticaron envenenamiento con el agente nervioso químico Novichok, desarrollado en la Unión Soviética. Estaba adherido al interior de sus calzoncillos.

-Agosto de 2019: asesinato de Selimkhan Khangoshvili en Berlín. El georgiano de origen checheno luchó contra los rusos en el Cáucaso fue asesinado a tiros por un sicario. El autor del delito, el agente del servicio secreto ruso Vadim Krassikov, fue condenado a cadena perpetua.

-Abril de 2019: El poeta y satírico Bykov, quien criticaba mordazmente a Putin, también se enfermó en un avión. Estuvo en coma durante cinco días y con ventilación artificial.

-Septiembre de 2018: síntomas de envenenamiento de Pyotr Versilov. Tras una audiencia judicial en Moscú, el artista y activista del grupo ruso Pussy Riot se quejó de trastornos visuales, del habla y del movimiento. En Berlín, los médicos consideraron que fue un intento de envenenamiento.

-Marzo de 2018: veneno neurotóxico en el pomo de la puerta de Sergei Skripal. El doble agente ruso y su hija Julia fueron encontrados inconscientes en un banco en un parque en Salisbury, Reino Unido. Ambos sobrevivieron al ataque del agente nervioso Novichok. La policía británica estimó que el veneno se esparció en el pomo de su puerta.

-Febrero de 2015: asesinato de Boris Nemtsov. El exviceprimer ministro de la Federación Rusa durante el gobierno de Boris Yeltsin y destacado crítico de Putin caminaba a casa con su novia en Moscú, cuando cuatro personas le dispararon. Tres horas antes había vuelto a criticar duramente a Vladimir Putin en una emisión de radio.

-Julio de 2009: Natalya Estemirova, secuestrada y asesinada a tiros. La historiadora y entonces directora de la organización de derechos humanos Memorial fue secuestrada frente a su casa en Grozny, la capital chechena. Fue encontrada muerta unas horas más tarde.

-Enero de 2009: derecha radical asesinó a Stanislav Markelov y a Anastasia Baburova. El abogado de derechos humanos recibió un disparo en la cabeza en una calle de Moscú. En el ataque también murió la periodista Anastasia Baburova.

-Noviembre de 2006: una taza de té para Alexander Litvinenko. El exmiembro del servicio secreto y más tarde desertor y opositor de Putin murió en un hospital de Londres por envenenamiento por polonio-210. Se dice que el veneno se mezcló con el té de Litvinenko en el bar de un hotel. Nadie fue a la cárcel por el crimen.

(*) Con información de Deutsche Welle