Colo Colo 0-1 O`Higgins

Se confirmó: Colo Colo no es malo, es sencillamente perverso…

Esta vez, cayendo por la cuenta mínima frente a O´Higgins en el Monumental, el “Cacique” sumó su sexta derrota en apenas diez partidos. No sólo eso: peor no se puede jugar al fútbol, como lo viene haciendo el cuadro albo, que se hunde irremediablemente en el fondo de la tabla. 

Por EDUARDO BRUNA

¿Este equipo de Colo Colo es malo, como lo dicen sus resultados y esta nueva derrota, esta vez frente a O´Higgins? No. Esta versión de Colo Colo 2020 no es un equipo malo. Es, sencillamente, un equipo perverso, y tendríamos que apelar a memoriones o historiadores para encontrarle un símil tan miserable a través de casi un siglo de su vida institucional. Es, para decirlo pronto y con todas sus letras, un bodrio, que pierde frente a cualquiera y, lo que es peor, evidenciando una carencia absoluta de sangre y de alma. Porque se puede perder, por supuesto, pero nunca de la forma que viene perdiendo el “Cacique”: mansa y lánguidamente, como si todos sus jugadores se hubieran confabulado para jugar mal y conformar un colectivo que queda reducido a una penosa murga.

En nada de ello, por cierto, tiene culpa O´Higgins. Equipo más que discreto, que sólo había ganado un partido de los nueve que había disputado, el elenco rancagüino se dio maña para someter a un Colo Colo que no existe, que se hunde cada vez más en la tabla y, lo que es peor, no se ve por dónde pueda mejorar. Es más: el 1-0 que le significó tres puntos de valioso respiro, fue incluso mezquino, porque si alguien estuvo más cerca de anotar, tras el solitario gol de Fernández, a los 28 minutos, ese fue O´Higgins.

¿Qué dato más clarificador de lo que fue Colo Colo que consignar que Batalla, el meta rancagüino, atajó sólo dos tiros directos en todo el partido? El primero, a los 61 minutos, tiro libre de Matías Fernández, y el segundo, un disparo insulso de Véjar, a esa hora en que la confusión y la desesperación eran tantas, que cada uno de los albos pretendía salvar por si sólo el partido. ¿Y qué puede pretender un equipo que en 90 minutos de juego, más descuentos, es incapaz de procurarse siquiera una oportunidad clara de anotar?

Contando sólo con jugadores normales y eficientes, pero ninguna lumbrera, O´Higgins superó a este Colo Colo de Gualberto Jara de principio a fin. No porque lo haya tenido a pelotazos ni se haya farreado una goleada ni mucho menos, pero sí jugando con orden, marcando la salida (cosa que el “Cacique” al parecer no sabe que existe), y distribuyendo por la cancha sus jugadores de modo que cada sector esté bien patrullado y presto ante la posibilidad de atacar.

El interino Jara, que por cierto cuelga de un hilo, ordenó varios cambios pensando en el reciente Superclásico, y en que hay jugadores ansiosos por tener su oportunidad y demostrar lo injusto que con ellos ha sido el cuerpo técnico. De la Fuente ingresó por Suazo, Costa por Bolados y Blandi por Paredes, sin contar que el juvenil Bryan Soto tuvo que ingresar por Fuentes para cumplir con el reglamento. ¿Y qué pasó? Que ninguno de ellos anduvo. El muchacho Soto mostró la misma intrascendencia de otros jóvenes albos de la “cantera”, como Alarcón, Villanueva o Provoste; De la Fuente hizo el ridículo en el gol rancagüino; Costa ratificó que es una absoluta nulidad y Blandi, que llegó con la misión de apurar el retiro de Paredes, mostró a las claras el por qué el goleador albo, con 40 años a cuestas, sigue jugando y anotando.

Convengamos que ni a Costa ni a Blandi les llegó ninguna pelota decente. Estamos de acuerdo que, con un “Mati” Fernández que es sólo un remedo de lo que alguna vez fue, el equipo no sólo carece de conducción, sino de habilitaciones justas y profundas, pero aún así: ¿dónde quedaron, muchachos, las ansias por mostrarse y demostrar que pueden ser un aporte y no el soberano cacho que han resultado? ¿Dónde el espíritu de lucha, el involucramiento en un equipo que, precisamente por no dar pie con bola, necesita al menos mostrar vergüenza y espíritu de lucha?

Lo de Colo Colo fue de principio a fin sencillamente horroroso. Terminada la primera etapa, no sólo perdía el partido, sino que incluso la calma y la confianza: tres tarjetas amarillas contra ninguna de O´Higgins, era la prueba más palmaria de la absoluta inoperancia e impotencia de un equipo que no podría jugar peor al fútbol, ni aunque se lo propusiera.

Como era de esperarse frente a ese sombrío panorama, Gualberto Jara realizó tres modificaciones que eran esperadas para afrontar la segunda etapa. Seguramente, en su fuero interno hubiese querido realizar más, porque a ese nivel llegaba el desastre, pero pensó que con Fuentes por Carmona, Parraguez por el joven Soto y Bolados por Costa, algo tendría que mejorar Colo Colo. Y no fue así: Fuentes no logró superar el discreto nivel de Carmona, Bolados se empecinó en un dribling que, cuando le llega a resultar, es como ganarse el Loto, aparte que Parraguez, como teórico volante para acompañar al “Mati”, es tan eficiente como ha demostrado ser el gobierno de Piñera combatiendo la pandemia: fue un canto a la torpeza.

De esa forma, mientras O´Higgins controlaba sin ningún tipo de angustia a un Colo Colo inexistente, movía mejor la pelota, ganaba el 80 por ciento de los balones divididos y se aproximaba al arco de Pinto con mucha más frecuencia y posibilidades, el “Cacique” seguía provocando pena y lástima. Y es que, a su absoluta y rotunda impotencia, sumaba jugadas de “Los Tres Chiflados”, como buscar con un pase a un jugador inexistente, perderla entre dos albos porque cada uno pensó que agarrarla era tarea del compañero y no de él, o intentar una combinación que llegaba mansamente a los pies de un adversario porque el posible receptor se había quedado parado o se había pasado de largo. 

Seis derrotas en diez partidos, claramente, no es estadística para Colo Colo. Que el equipo no haya podido ganar en tres fechas tras el retorno, algo está diciendo, sobre todo cuando los contrastes experimentados han sido inapelables. Al interior de la tienda alba existe una profunda crisis, que no puede tener origen, exclusivamente, en la discutible medida de Blanco y Negro de acogerse a la “Ley de Protección del Empleo” o pretender trampearles a los jugadores sueldos que legítimamente se habían ganado a comienzos de la pandemia. Hay allí algo mucho más profundo, pero que cuesta dilucidar.

Porque, estando claro de que este equipo a comienzos de año distaba de ser el “Fórmula 1” que pregonaba Mario Salas, tampoco pintaba para el desastre que viene fecha a fecha protagonizando.

¿Urge un nuevo técnico? Claro que sí. El problema es que nadie va a ser tan bobo como para hacerse cargo de un plantel que, además de sobrevalorado, se cae a pedazos y se hunde inexorablemente en el fondo de la tabla.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido válido por la décima fecha.

Estadio: Monumental.

Arbitro: Christian Rojas.

COLO COLO: Pinto; Opazo, Campos, Barroso, De la Fuente: M. Fernández, Carmona (46’ Fuentes), Soto (46’ Parraguez); Costa (46’ Bolados), Blandi (74’ Véjar), Mouche.

O´HIGGINS: Batalla; M. González, D. González, Cahais (89’ Torrealba), Cereceda; R. Fernández, Alarcón, Navarrete; Castro (69’ Arancibia), Gutiérrez (75’ Sepúlveda) y Muñoz (89’ Meneses).

GOL: Ramón Fernández, a los 28 minutos.

Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Campos, Barroso, Carmona, Fuentes y Mouche; en O´Higgins, M. González y R. Fernández.