Se estrena “La vaca que cantó una canción hacia el futuro”.

La cineasta chilena sensación, Francisca Alegría, trae a nuestro país su primer y elogiado largometraje, cuya protagonista es Leonor Varela.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: GENTILEZA

La crítica especializada aclama la primera película de Francisca Alegría, “La vaca que cantó una canción hacia el futuro”, que se estrenó el año pasado en Sundance y que desde ese momento ha girado por distintos festivales europeos, que es el destino principal de este tipo de filmes. Vía Wood Producciones ha fijado como fecha para el estreno nacional el jueves 3 de agosto, cuando llegará a cines de todo el país esperando replicar en territorio nacional el éxito que ha tenido afuera.

La película cuenta con todos los atributos que la vuelven representativa de su época, salvo el título barroco que, advirtámoslo ahora, tal vez comience a ser tendencia en el cine que, por razones comerciales, siempre ha optado por títulos breves. La historia está ambientada en un pueblo del sur de Chile en cuyo río contaminado aparecen millares de peces muertos. Magdalena, una zombie (sí, no podían faltar), resucita de entre los muertos y se presenta ante su esposo, que queda absolutamente en shock. La alarmante noticia propicia el regreso de su hija Cecilia.

Después, el guion tiene un pie forzado donde el verosímil narrativo tambalea, algo generalmente descuidado en el arte de la pantalla. Pero da igual, pues la propuesta ideológica está garantizada. Mientras se trata de integrar la aparición zombie de la madre, la misma y su hija encuentran una oportunidad para el futuro. Esto hace eco de la frase de retail: el futuro es femenino.

Como se ve, la película es un portento de inclusión temática: crisis ecológica, zombies (aunque según entiendo ahora está de moda lo medieval), mujeres que cambian el mundo. Aparte de Leonor Varela, el elenco incluye a Mia Maestro, Alfredo Castro, Marcial Tagle, Enzo Ferrada, Luis Dubó, María Velázquez y Laura del Río. El guion es de la directora, Fernanda Urrejola y Manuela Infante, cuya obra como dramaturga es altamente recomendable.

La cineasta chilena expresó lo siguiente: “La idea del largo nació de una especie de ejercicio de escritura donde dejé que las ideas ‘bajaran’, sin filtro. Hacía años que me venían imágenes, todas en relación al campo de mis abuelos maternos y mi infancia, y comencé a recolectarlas en forma de guion. En ese primer gesto donde escribí un guion sin detenerme a pensar ni arreglar nada, un personaje encontraba una calavera de vaca (una vivencia sacada de mi niñez) y la calavera habló… en ese momento leí lo que escribí y algo se encendió. Creo que ésta es la semilla de esta historia, que comenzó el 2011. Es un viaje sensorial, una invitación a acercarnos al mundo invisible que nos rodea”.