Segunda División: el hijo “huacho” del fútbol chileno

Como serie profesional, forma parte de una ANFP que, sin embargo, no la toma en cuenta para nada, como no sea para dictarle pautas y sacarle plata. Mientras los torneos de Primera y Primera B ya llevan varias fechas disputadas, los clubes de Segunda recién se enteran de que su campeonato parte el próximo fin de semana. Y con fórceps.

La situación amenazaba con escalar, sumando involucrados. Como el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup).

Y es que la misma semana en que se suponía debía comenzar a disputarse el torneo de Segunda División, esta partía sin que se supiera cuántos clubes participarían. Menos cuál era el fixture de partidos como para que los clubes pudieran hacer algo tan básico como programar traslados y estadía.

¿No se suponía que uno de los mayores méritos de Arturo Salah era su capacidad de organización, su talento para dictar las pautas que logren una estructura seria y ordenada?

Todo eso estaba entrando en cuestión respecto de la Segunda División, una serie que, siendo profesional, está en una verdadera tierra de nadie. En un verdadero limbo. Porque naturalmente nada puede esperar de la ANFA (Asociación Nacional de Fútbol Amateur), sólo que de su organismo madre –la ANFP- recibe no sólo escasísima atención y consideración, sino que un reiterado y frío desdén que la transforma en algo así como el “hijo huacho” del fútbol nacional.

Las instituciones que integran la serie, y como varias otras veces, terminaron por hartarse.

Porque pensaban que su torneo comenzaría el 18 de marzo, de acuerdo a lo que les habían comunicado desde la sede de Quilín. Pero he aquí que el 27 del mismo mes, en un Consejo de Presidentes de clubes a los que por cierto y como siempre no fueron invitados, se enteraron con asombro y molestia de que les habían fijado como fecha de inicio el 7 y el 8 de abril.

Dicho en forma clara, debían empezar a competir, pero sin que se supiera el dónde y el cómo, lo que en fútbol equivale conocer a quién se va a enfrentar.
A una semana del plazo, las instituciones de Segunda División se rebelaron una vez más contra el ninguneo de la ANFP, que ya es permanente.

Todos, excepto Malleco Unido, que al parecer está muy conforme acerca de cómo se manejan los asuntos de la Segunda División en la ANFP, emitieron una declaración pública que daba cuenta de una molestia que rozaba la indignación.

Fernández Vial, Recoleta, Deportes Santa Cruz, General Velásquez, Iberia los Angeles, Deportes Colchagua, San Antonio Unido e Independiente de Cauquenes hicieron público ese estado de ánimo a través de una declaración pública que posteriormente replicaron a través de sus cuentas de Twitter oficiales.

Amenazas de acudir a esferas superiores, como el Tribunal de la Libre Competencia, el único organismo del Estado que al parecer se niega a transformarse en otro cómplice y alcahuete del fútbol profesional y su organización, y la intervención del Sifup, que hasta amenazó con parar el fútbol si no se detenía la chacota, lograron el milagro: en un Consejo de Presidentes mañanero, los asambleístas se pusieron por fin las pilas e hicieron la pega que hasta ahora les había dado una tremenda lata hacer.

Al parecer ya está definido que los clubes participantes serán los ocho consignados más el tímido Malleco Unido. Todos los esfuerzos de la serie por integrar a Vallenar, que en algún momento llegó a considerarse de Primera B tras esa historiada final de los penales frente a Melipilla, fracasaron. La posición de los nortinos fue irreductible: o jugamos en Primera B o no jugamos.

Ocioso es señalar que no van a jugar.

Se confeccionó a toda carrera el fixture, pero como a pesar de toda su diligencia Arturo Fernández Vial y General Velásquez, equipos que recién este año obtuvieron su derecho a competir en Segunda División, no han sido aún habilitados por la ANFP, se tomó la salomónica decisión de que se enfrenten en la primera fecha, postergando su partido para una mejor oportunidad.

¿Culpa de ellos, por novatos y poco informados? Para nada. Pletóricos de entusiasmo, sus respectivos directorio pagaron dentro de los plazos estipulados la millonaria cuota de incorporación exigida y toda la documentación legal solicitada por la ANFP, sólo que entre el boche con Claudio Bravo, y el sacrificio de tener que acompañar a la Roja a sus partidos frente a Suecia y Dinamarca, los encargados de tomar razón de dicho cumplimiento, y levantar el pulgar, al parecer se olvidaron.

En suma, el torneo de Segunda División comenzará este fin de semana con la pichiruche cantidad de seis instituciones. Como hay número impar, semana a semana una quedará libre.

¿Se aquietan con esto unas aguas que estaban bastante revueltas? Por cierto, aunque sería una audacia pronosticar el tiempo que durará este armisticio, este alto al fuego conseguido en la hora límite.

Y es que arreglo a la rápida no hace más que confirmar que la Segunda División, para la ANFP, es todo un “cacho”. Que, de dejar de existir, nadie o muy pocos la echarían de menos.

De partida, la ANFP hace las más variadas exigencias, pero salvo poner a disposición los balones y los árbitros, no entrega nada más. Ni siquiera un peso de los millones que mes a mes entrega el Canal del Fútbol a las 32 instituciones privilegiadas de Primera y Primera B.

No sólo eso: le confecciona las bases sin preguntarle nada a nadie y les obliga a pagar una “garantía” de 36 millones de pesos para poder participar. Ni hablar del “derecho de llaves” leonino que le cobra al campeón de la serie para integrar el club de los 32. Derecho que se rebajó a aproximadamente un millón de dólares luego de la saludable rebeldía que exhibió Deportes Barnechea, que se negó a pagar los 2 millones de la divisa verde y se salió con la suya recurriendo precisamente al Tribunal de la Libre Competencia, pero que, para la realidad de nuestro fútbol, y sobre todo de los de Segunda División, es todavía un cobro exagerado y a todas luces abusivo.

Obvio que, tras este Consejo “express” y fixture “marmicoc”, el natural repliegue de las instituciones de Segunda División no se va a prolongar por mucho tiempo.

Como señaló un dirigente, que pidió expresa reserva de su nombre para evitar represalias a él y a su club, “la normativa de la FIFA es que las Federaciones de cada país difundan y fomenten la práctica y competencia del fútbol, pero eso es todo lo contrario de lo que ocurre hoy en el fútbol chileno, en que existe una Asociación de Fútbol Profesional (ANFP) no sólo omisa e inepta, sino que claramente hace todo lo opuesto. Ellos, en lugar de fomentar, al parecer lo único que buscan es que desaparezcan tantos clubes que la consecuencia final sea la desaparición de la serie de Segunda División por muerte natural”.

Las quejas, por cierto, abundan.

El mismo dirigente dijo que “respecto de Segunda División, para lo único que fue rápida y diligente la ANFP fue para aumentarnos el costo de la garantía que debemos cancelar para poder participar de nuestro campeonato, alzándola a 36 millones, algo así como 60 mil dólares. Creemos que es mucho, entre otras cosas porque, para fijar dicha garantía, ni siquiera se consideró el valor de las respectivas planillas de gasto que mensualmente deben solventar las instituciones afectadas”.

Sobre la posibilidad de buscar apoyo futuro entre esos clubes que sí son considerados por la ANFP, sobre todo de Primera B, porque al final de cuentas nadie está libre del fantasma del descenso, el dirigente señala:

“No existe la más mínima comprensión ni solidaridad de parte de esos clubes que, en un futuro cercano, podrían pasar a formar parte de nuestra serie. Ellos, que cuentan mes a mes con una respetable cuota de millones que les entrega el Canal del Fútbol a través de la ANFP, lo único en lo que piensan es en mantener esos ingresos que prácticamente los liberan de la responsabilidad de realizar gestión”.

Concluye:

¿Quién va a querer entrar en conflicto con la ANFP, que para vender el Canal del Fútbol por 15 años a través de una negociación oscura, y de la que nunca se han conocido detalles, decidió coimearlos a todos entregándole cerca de 4 millones de dólares a cada club? Lo peor de todo es que se traspasa un monopolio en cifras multimillonarias (se habla de casi 2 mil millones de dólares, N. de la R.), y ninguna autoridad gubernamental competente dice esta boca es mía”.

Es que, está visto, la clase política nacional, que impulsó con un empeño digno de mejor causa el engendro de las Sociedades Anónimas Deportivas, ha sido permanentemente cómplice y alcahueta de un sistema tan nefasto como corrupto.

Un sistema que, para poder ser creado, hizo necesaria primero las quiebras artificiales y fraudulentas de Colo Colo y Universidad de Chile.

Y ya con ambos clubes en manos de los voraces que nunca faltan, el camino para la creación del Canal del Fútbol estaba absolutamente pavimentado: a albos y azules les robaron todo, empezando por los derechos de imagen que tanto defendieron Peter Dragicevic y el doctor René Orozco.