Seis años sin justicia para Macarena Valdés

Familias y diversas organizaciones se reúnen todos los años a conmemorar la muerte de la joven opositora al proyecto hidroeléctrico de RP Global y a exigir la justicia que no llega.

El 22 de agosto del 2016, Macarena Valdés, madre de cuatro hijos, activista y opositora al proyecto hidroeléctrico de RP Global, fue encontrada muerta en el sector de Tranguil, comuna de Panguipulli, colgada en la casa. A seis años de los hechos, familias y organizaciones siguen exigiendo justicia.
Carabineros y el Servicio Médico Legal calificaron entonces la muerte como un suicidio. Sin embargo, su familia descartó aquella posibilidad y advirtió que se trataba de un asesinato generado en el marco de una lucha que ella estaba llevando a cabo en su comunidad Newen de Tranguil contra el proyecto hidroeléctrico de la compañía austriaca RP Global.
Macarena al igual que otra decena de dirigentes mapuches han sido perseguidos y asesinados, víctimas de montajes, sin procesos judiciales transparentes y con un abandono absoluto de parte del Estado.
La persecución a dirigentes socioambientales es una problemática a nivel mundial, y es que son una clara amenaza al desarrollo del modelo. “La defensa del medio ambiente no es un lugar común dentro del imaginario de la élite, sino que afecta particularmente a los más pobres” (Camilo Godoy).
En 2020, la ONG Front Line Defenders informó que 212 defensores de DDHH han sido asesinados en América Latina y cerca de un 70% de ellos corresponde a activistas ligados al mundo medioambiental.
Macarena es uno de esos dolorosos casos de injusticia y violencia que se repiten sobre todo en territorio mapuche. Un nuevo informe forense dado a conocer en septiembre del 2019, dirigido por John Clark, destacado perito británico, sugiere que Macarena Valdés no murió por ahorcamiento suicida, sino por estrangulamiento por ligadura, con un objeto que alguien más sostenía alrededor de su cuello y lo apretaba con fuerza”.
La lucha que llevó Macarena en favor de la protección de su comunidad, y que hoy continúa su familia también por justicia, representa hechos vividos en otros territorios, donde la violencia y desprotección del Estado están presentes día a día. Sin justicia para Macarena Valdés, familia y organizaciones continúan sosteniendo que su muerte fue un “femicidio empresarial” y el país está en deuda.