Sequía en Europa: hace 144 días que no llueve al sur de Inglaterra

El pasado mes fue el julio más seco desde que comenzaron los registros, en 1935, según la Oficina Meteorológica del Reino Unido. En la foto, una pareja pasea en Hyde Park, en Londres; lo que era pasto de un intenso verde, ahora es maleza.

La sequía sin precedentes, las altas temperaturas, la inflación, la guerra en Ucrania y la pandemia que se resiste a morir, podrían desembocar en una crisis económica de insospechadas consecuencias en el Viejo Continente.

Las altas temperaturas (se emitió una nueva advertencia de calor extremo durante cuatro días para el sur y el centro de Inglaterra a partir de la noche del jueves) y la falta de lluvias no dan tregua. Tanto así, que el Observatorio Europeo de la Sequía (OES) informó que el 63% de las tierras de la Unión Europea están afectadas por la falta de lluvias.

En el sur de Alemania se ha decretado la sequía extrema, el segundo nivel de alerta más importante. A pesar de que el sur del país se lleva la peor parte, también en zonas del norte del país, como Berlín, se nota la sequía.

Además, algunos ríos, como el Elba o el Rin, han visto disminuir sus caudales notablemente. En el Rin, cuyo caudal ha llegado a descender 36 centímetros en una sola jornada, se dificulta enormemente el transporte de mercancías por vía fluvial.

Mientras, en Bélgica el verano está haciendo estragos. El país acaba de entrar en la primera ola de calor de un verano que ya está marcado por una prolongada sequía, una circunstancia meteorológica que llama la atención en un país en el que la lluvia es parte indisociable del paisaje y del imaginario colectivo.

Julio de 2022 fue el más seco en 137 años, con sólo cinco milímetros de agua caída en Bruselas, frente a los 76,9 de media histórica.

También en Portugal, casi la mitad del país padece sequía extrema, y el actual año hidrológico es, hasta la fecha, el segundo más seco desde 1931.

Este verano, las olas de calor han azotado a todo el globo, desde el Extremo Oriente hasta el Sahara meridional. En el sur del continente europeo, el bochorno vino acompañado de una sobrecogedora ola de incendios que quemó decenas de miles de hectáreas. “Las estadísticas muestran que desde 2017 tenemos los incendios forestales más intensos jamás vistos en Europa”, afirma el comisario de la UE, Maros Sefcovic.

El desarrollo económico, la salud humana y los ecosistemas están inseparablemente vinculados a la disponibilidad suficiente de agua dulce. Por eso, los datos analizados preocupan. En ellos se resalta que este año el nivel de precipitaciones no llegó ni al 80% del promedio registrado entre 1991-2020 en la UE y el Reino Unido.

Las zonas que más preocupan son las tierras bajas de Italia, en el sur, centro y oeste de Francia, en el centro de Alemania y el este de Hungría, Portugal y el norte de España; países que ya han tomado medidas para controlar el consumo y resistir al estrés hídrico.

Si no se aplica una nueva legislación sobre el uso del agua, siguiendo el Pacto Verde Europeo y se genera un nuevo marco productivo, España, Portugal, Italia, Francia y Rumania podrían ver reducida su productividad, tanto a nivel industrial, como humano y energético, empeorando la actual crisis económica.

Otros cinco países (Alemania, Polonia, Hungría, Eslovenia y Croacia) también corren el riesgo de verse afectados a largo plazo, señala el OES. Además, recalca que en España la reserva hidráulica y otros reservorios de agua se encuentran en niveles que suponen el 69% de la media de los últimos 10 años.