Bayern Múnich campeón

“Si anduve tanto en amores…, ¡qué me van a hablar de amor!” (video)

El Bayern Munich se coronó por sexta vez como campeón de la Champions League, venciendo merecidamente 1-0 a un París Saint Germain absolutamente novato en estas lides. El cuadro bávaro es una verdadera máquina de jugar al fútbol y hasta vale la letra de un tango para graficar, entre otras, las razones de su nuevo título europeo de clubes.

Por EDUARDO BRUNA

En los pronósticos era el favorito para quedarse con esta nueva versión de la Champions League y el Bayern Munich respondió con creces a ese favoritismo. Y es que, aparte de ser un equipo sólido y rendidor como pocos, el elenco bávaro llegaba a esta decisiva instancia exhibiendo sus blasones de cinco veces campeón de Europa y otras tantas como finalista. El París Saint Germain, por su parte, era un debutante absoluto en estas lides, y a pesar de que eso no define nada, suele pesar a la hora de afrontar una final en la que, en el papel al menos, los dos tenían armas para quedarse con la victoria.

El gol de Coman, en el minuto 59, le hizo justicia a un equipo que a lo mejor retacea lo que los sudamericanos valoramos como “talento”, porque carece de esos “genios” que siempre admiramos, pero a cambio es una máquina afiatada y aceitada, que te ahoga y te aplasta, al punto de llevarte a la mayor de las impotencias.

Porque, durante la primera etapa al menos, el París Saint Germain se las arregló, con los recursos que tiene, para equilibrar el juego y responder con llegadas punzantes a las ocasiones que supieron procurarse los alemanes en el área defendida por Navas. 

Muy al estilo de la Francia campeona del mundo en Rusia 2018, a este cuadro galo no le interesa mayormente la posesión de la pelota. Si la consigue, fantástico, pero lo suyo es neutralizar al rival y buscar, gracias a la velocidad de sus hombres en punta, el zarpazo letal. Y fue jugando de esa forma que el París Saint Germain provocó más de un sofocón en el área defendida por Neuer, que ratificó, con dos o tres intervenciones notables, que las ansias de Andre Ter Stegen por ser el número uno del cuadro germano, tienen que ver más con una pataleta que con la realidad. 

Neuer, le guste o no al meta del Barcelona, sigue estando un peldaño más arriba, y lo ha ratificado plenamente tras volver de una prolongada ausencia. Es, en otras palabras, un extraordinario arquero para un extraordinario equipo.

El mismo portero bávaro había dicho, en la víspera, que a él le parecía que este cuadro del Bayern Munich se le antojaba el mejor de todos. Incluso mejor y más completo que aquel que, en 2010, le ganó la final de “La Orejona” al Borussia Dortmund. Y, por lo pronto, los resultados y las cifras lo respaldaban. En la fase de grupos de la Champions ganó en su casa y afuera y más de una vez por cifras contundentes. En este sui géneris octogonal programado en Lisboa, comenzó nada menos que humillando al Barcelona con un lapidario 8-2 que aún duele en la “Ciudad Condal”.

Por ello fue que, más allá de un primer tiempo equilibrado, al final el Bayern Munich terminó imponiendo sus términos y su juego y, lo que es más importante, traduciéndolo en el marcador. Porque es un equipo donde ninguna de sus piezas desentona, incluido los que vienen del banco, y donde todos son solidarios a la hora de correr y de marcar.

Llena, además el Bayern Munich, de manera fenomenal la cancha. Donde el balón vaya, sea producto de un pase o de un rechazo, siempre habrá un “alemán” para quedarse con la pelota y comenzar a desarrollar su fútbol. Con volantes que no se distinguen tanto por ser “de marca”, como Thiago Alcántara y Goretzka, la aplicación y ubicación de sus líneas le permite estar siempre bien parado y atento a lo que pueda intentar el rival. Imponiendo siempre superioridad numérica en todos los sectores del terreno, termina por asfixiar y desesperar al rival que sea, que ve con impotencia que nada de lo que intenta le resulta frente a esta verdadera máquina de jugar y entender el fútbol.

El ancestral tesón germano le permite, además, ganar el 80% de las pelotas divididas, lo que lleva a cualquiera a la desesperación y hasta la exasperación.

Desesperación en la que fue cayendo, paulatinamente, Neymar. Viendo que colectivamente su equipo era superado, fue poco a poco cayendo en la jugada individual, tratando de quebrar un rígido esquema alemán que no ofrecía fisuras. Pero marcándolo escalonadamente, el Bayern Munich terminó también por neutralizarlo y reducirlo a una mínima expresión, logrando incluso sacarlo de sus casillas. Impotente, el brasileño exageró más de lo acostumbrado en cada pelota dividida, incluso no existiendo falta, y hasta se ganó merecidamente la amarilla por un “foul” absolutamente evitable en la mitad del terreno.

Bastó que el Bayern Munich abriera la cuenta (oportuno cabezazo de Coman que apareció absolutamente destapado por la banda izquierda), para que surgiera la impresión de que la versión 2019-2020 de la Champions League ya tenía dueño. ¿Y es que, cómo se puede superar a un cuadro tan compacto, tan sólido, que aparte de jugar bien no se equivoca casi nunca?

En esa instancia, el París Saint Germain demostró que, si bien fue un más que justo finalista, todavía le falta bastante para dar el salto cualitativo que lo transforme en un candidato de fierro, como lo era el Bayern Munich. Obligado ahora a buscar, demostró no poseer un “Plan B” para quebrar la resistencia alemana e ir, por lo menos, a un esperanzador alargue.

Al cabo, fue una final de Champions League con letra de tango. Aquel que, en una de sus estrofas, dice: “Si anduve tanto en amores, ¡qué me van a hablar de amor…!”.

PORMENORES

Final de la Champions League 2019-2020.

Estadio: “La Luz”, de Lisboa.

Arbitro: Danielle Orsato (Italia).

PARIS SAINT GERMAIN: Navas; Kehrer, Tiago Silva, Kimbempé, Bernat (80’ Kurzawa); Marquinhos, Paredes (64’ Verratti), A. Herrera (72’ Draxler); Mbappé, Neymar, Di María (80’ Chaoupo-Moting).

BAYERN MUNICH: Neuer; Kimmich, Boaten (25’ Süle), Alaba, Davies; Thiago Alcántara (86’ Tolisso), Goretzka, Müller; Gnabry (68’ Coutinho), Lewandowski y Coman (68’ Perisic).

Gol: Coman, a los 59’, de cabeza.

Tarjetas amarillas: en París Saint Germain, Tiago Silva, Kurzawa, Paredes y Neymar; en Bayern Munich, Süle, Davies, Müller y Gnabry.

Revisa el resumen de la gran final: