“Sin Amagues”, el libro del “Pollo” Véliz, verá finalmente la luz este viernes

El lanzamiento de la “opera prima” del ex seleccionado nacional y dos veces finalista de la Copa Libertadores, tendrá lugar, por iniciativa del alcalde Jorge Sharp, en el Salón de Honor de la Municipalidad de Valparaíso.

Por EL ÁGORA / Foto: ARCHIVO

Lo había anunciado en exclusiva en estas mismas páginas, y como no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, Leonardo “Pollo” Véliz lanzará este viernes su “opera prima” como escritor: su libro “Sin amagues”, en que a través de recuerdos, anécdotas y pequeñas historias, nos devuelve episodios imperdibles de ese fútbol que le tocó vivir como figura de Everton, Unión Española, Colo Colo y la Selección Nacional, integrando aquella Roja que, en 1974, disputó el Mundial de Alemania.

Contó el “Pollo”, en entretenido y cordial diálogo con el programa “La Tribuna”, de Radio Inicia, que “mi libro se lanzará finalmente este viernes 18, a las 19:30 horas, en el salón de honor de la Municipalidad de Valparaíso. Enterado el alcalde Jorge Sharp de que andaba a la búsqueda de un lugar para el lanzamiento de mi libro, me ofreció las dependencias del municipio durante un almuerzo que sostuvimos, algo de lo que, por cierto, le estoy muy agradecido”.

Contó Leonardo Véliz que “siempre escribí, siempre guardé recuerdos en cuadernos y carpetas. Lo hice desde mis primeros años en el fútbol, jugando por Everton. Mi idea era, algún día y con más tiempo, darles forma a esos recuerdos y compendios de anécdotas de las que uno va siendo protagonista directo o un simple testigo”.

Pero no contaba el “Pollo” con un accidente doméstico que, en ese momento, creyó que arruinaba definitivamente sus planes. Cuenta:

“Tenía todos esos apuntes y notas guardados en una caja de cartón, pero como hacía bulto la dejé en la ducha de un baño que nunca ocupábamos y que pasaba cerrado. Pero una vez que la asesora del hogar tuvo la iniciativa de hacer aseo allí, echó a correr el agua nomás, y con el cloro y los detergentes mis apuntes y notas quedaron absolutamente inutilizables. Fue un mazazo, algo muy duro de digerir, porque eran muchos años de recuerdos que se perdían, pero pasado el mal rato me propuse ir recuperando poco a poco todos esos apuntes”.

La pandemia, y el encierro de meses que significó, fue para Leonardo Véliz el impulso que le faltaba. Recuerda:

“Salía a recorrer con mis perros las dunas de Con Con y en medio de esas cavilaciones que uno siempre tiene en soledad, pensé que una buena idea para matar el tiempo muerto era acometer ese libro que siempre había tenido en mente. De escribir, había escrito siempre, pero sabía que una cosa es escribir para uno y otra bien distinta escribir para la gente. Era algo que no dejaba de preocuparme, pero comentándolo una vez con Reinaldo Edmundo Marchant, escritor, me animó a dejar atrás mis miedos y aprensiones y tirarme nomás”.

Recuerda el “Pollo”:

“Le hice caso, pero igual no fue fácil. Demoré tres años en terminar el libro, que consta de 190 páginas y 27 crónicas, más fotos. Pasaba que, después de escribir por horas, me acometía la duda respecto de una palabra o una simple coma mal puesta y, si ya estaba acostado, dispuesto a dormir, me levantaba a revisar una vez más lo escrito”.

Cuenta en el libro Véliz aquel historiado viaje de la Roja a Moscú, para enfrentar a Unión Soviética en el partido de ida por el repechaje mundialista hacia Alemania 1974. En el capítulo “Hotel Ucrania”, refiere que “el Golpe de Estado en contra de Salvador Allende estaba fresco en el recuerdo de todos. Era noticia mundial. Significó, además, que la URSS rompiera relaciones diplomáticas con la Junta Militar y por supuesto que nuestra estadía allí fue bastante tensa. Pero no sólo de parte de los rusos. Resulta que el doctor Alvaro Reyes, histórico doctor de la Roja, fue sacado de la delegación, por comunista, y en su reemplazo viajó un doctor de la Aviación, de apellido Jacob. Y una noche que varios jugadores estábamos conversando con Ricardo Boizard, un columnista del diario Clarín que se había exiliado y que se firmaba con el seudónimo de “Picotón”, se presentó intempestivamente el doctor Jacob para decirle que debía irse de inmediato de allí. No fue grosero ni mal educado, pero igual nos hizo sentir muy mal a los jugadores que compartíamos esa interesante tertulia”.

Concluye el “Pollo” Véliz:

“Mi libro no está dedicado especialmente a los futboleros, aunque yo feliz si lo leen y les gusta. Escribí pensando en la gente común y corriente, esa que gusta del fútbol, pero que tiene también otras inquietudes políticas y sociales. Creo que mi segundo libro, sin dejar de lado el fútbol como anzuelo, estará más centrado, incluso, en este tipo de temas”.

Es de esperar, “Pollo”, que esta vez no tengamos que esperar otros tres años…