Sin el “Mago”, Colo Colo es un equipo ordinario y previsible

Deportes Iquique, una vez más, supo salir indemne del Monumental ante un cuadro que, cuando prescinde de sus referentes, bordea la mediocridad más absoluta. Los ingresos de Valdés y Paredes en la segunda etapa algo mejoraron la producción alba, pero sin sacar al Cacique de su chatura futbolística.

Sin los veteranos, como Valdivia, Valdés y Paredes, Colo Colo es un cuadro menos que mediocre, incluso para nuestra mediocre competencia local. Con Paredes y Valdés algo mejora, pero sin la presencia del “Mago” sigue siendo un cuadro escaso en luces y absolutamente previsible. Eso, en líneas gruesas, explica que el Cacique, una vez más, no haya podido con Deportes Iquique, debiéndose conformar con una paridad en blanco que, cosechada en el Monumental, es lo más parecido a una derrota.

Un resultado que, más allá de lo que pueda ocurrir el domingo, en el Clásico, demuestra que Colo Colo no termina de despegar futbolísticamente cuando ya estamos a las puertas de que culmine la primera parte del campeonato. En otras palabras, que si Universidad Católica, el líder, justifica su localía y se queda con los puntos, el equipo dirigido por Héctor Tapia quedará tan lejos en la tabla que habría que esperar poco menos que un milagro para transformarse en el candidato que refrenda la historia y exige su hinchada.

Se esperaba que, con el cambio de mando en la cabina técnica alba, el equipo experimentara un cambio. Y lo cierto es que, salvo jugar ahora con una línea defensiva de cuatro en vez de tres hombres, como lo hacía con Guede, el juego albo, de no contar con el “Mago” en la cancha, es un cuadro chato y sin luces. Más aún: insoportablemente aburrido.

También se esperaba vencer de una vez por todas a un Deportes Iquique que no sabe de derrotas frente al Cacique desde el torneo de 2015, cuando el “Chupete” Suazo conquistó un agónico gol que hizo estallar el Monumental. Desde entonces y hasta ahora, el elenco nortino se ha transformado en una pequeña “bestia negra” para Colo Colo, con dos victorias y tres empates.

En otras palabras, se mantuvo la tónica de los últimos tiempos, con el agravante de que esta vez el partido siempre lo manejó mejor Iquique, cerrándose bien cuando la pelota la tenía el rival y haciéndola circular con precisión y criterio cuando esta estaba en poder de sus jugadores.

Una vez más, para desgracia de Tapia, quedó confirmado que en su plantel entre titulares y reservas hay un abismo. Es decir, que aquellos que una y otra vez tienen la oportunidad de jugar, la dilapidan, simplemente porque son incapaces de dar el ancho. Fueron los casos de Véjar y el juvenil Villanueva, que en ningún momento fueron capaces de confirmar el por qué estaban en la cancha.

Ambos fueron un canto a la intrascendencia, a lo que habría que sumar el partido de Pinares.

El zurdo, por quien Colo Colo hizo los mayores esfuerzos por tenerlo, ganándole la pugna a Universidad de Chile, apenas muestra uno que otro chispazo. Muy poco en comparación con todo lo que se enreda, con todo lo que oscurece y demora el ya lento y poco claro juego albo.

Frente a ese equipo mediocre y sin ideas, Deportes Iquique hizo lo justo para anular y contener, pero dejando la impresión de que, con un poquito más de audacia, hasta pudo haber aspirado a los tres puntos. Porque las pocas veces que se aproximó llegó a fondo, siendo la oportunidad más clara la que desperdició el uruguayo Royón cuando se jugaban ya los descuentos de la primera etapa.

Campos cometió el grave error de despejar de cabeza hacia el medio, dejándole el balón servido a Torres, que con rápido toque dejó a Royón mano a mano con Orión. El uruguayo optó por el remate violento en lugar del disparo medido, posibilitando que el meta albo repeliera el cañonazo que le fue el cuerpo.

Es verdad: Colo Colo algo subió su nivel en la segunda etapa, luego que Valdés reemplazara a Villanueva y, pocos minutos después, que Paredes ingresara por Véjar. Pero nunca lo suficiente como para hacer pensar que el empate fuera un resultado injusto. Porque, más allá del permanente martilleo albo, el meta iquiqueño Naranjo nunca tuvo la oportunidad de transformarse en la figura que sostuviera por sí solo el empate en blanco.

Mucho tardó Tapia, además, en excluir a Rivero. El uruguayo, de fulgurante final en el campeonato pasado, que consagró a Colo Colo como campeón, hoy es un fantasma de aquel jugador que en el área no perdonaba. De hecho, cuando en su lugar ingresó Maturana, su pobre noche se vio aún mal realzada con lo que el zurdo alcanzó a realizar en los pocos minutos que alcanzó a estar en cancha. Si alguien fue capaz de meter un pase filtrado, con intención, ese fue Maturana.

Aunque parezca reiterativo, este Colo Colo de pocas luces es muy poco confiable. De partida, sigue sin sobrarle nada y, por el contrario, sin los referentes veteranos es mucho más lo que le falta. El problema es que, estamos claros, Paredes, Valdivia y Valdés tienen que permanecer entre algodones cuando el partido frente a Bolívar, clave para intentar seguir con vida en la Copa Libertadores, está a la vuelta de la esquina.

La duda es que si no pudo frente a Deportes Iquique, un cuadro que más allá de su levantada de las últimas fechas sigue estando en la medianía de la tabla, ¿podrá el próximo martes frente a un Bolívar que seguramente va a venir con parecida receta?

PORMENORES
Torneo Nacional. Decimotercera fecha.
Estadio: Monumental.
Público: 24.502 espectadores.
Arbitro: Felipe González.
COLO COLO: Orión; Opazo, Zaldivia, Insaurralde, Campos; Carmona, Baeza; Pinares, Villanueva (46’ Valdés), Véjar (53’ Paredes); Rivero (71’ Maturana).
D. IQUIQUE: Naranjo; Moreno, Blásquez, Lópes, Salinas; Carvajal, Miño, Torres (89’ J. Fuentes); Bustamante; Becerra (81’ Espinoza) y Royón (85’ Cubillos).
Goles: no hubo.
Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Carmona y Rivero.