Sordo como una tapia

Cerrando sus oídos a la insigne historia alba, Héctor Tapia echó hoy el equipo atrás apenas ponerse en ventaja, metió defensas y sacó delanteros, y así le fue: 1-1 con un empate itálico agónico que deja a Colo Colo fuera de la Libertadores y pendiendo de un hilo para llegar a la Sudamericana. Cada vez le restan menos pasos para llegar hasta la guillotina.

Héctor Tapia pone voluntariamente su cabeza en el cadalso. Solo resta que suba el verdugo para poner fin a esta agonía en que él, partido a partido, va sumando culpas como para hacer más merecido el fin que le espera en estos días o al término del torneo.

Si hay que buscar un culpable por el empate 1-1 de esta tarde en el Municipal de La Florida, ese no es otro que el entrenador albo. Porque no tuvo entereza para mantener el control del juego tras la apertura de la cuenta gracias al penal convertido por Esteban Paredes en el minuto 50. Cual equipo chico que en esa instancia solo discurre defenderse a como dé lugar, Tapia atrincheró a su equipo atrás para aguantar los ¡siguientes 40 minutos! y llevarse un triunfo que rompiera la humillante racha en que tiene sumido al equipo.

Porque si en ciertas ocasiones uno se pregunta si fue el rival el que te empuja hacia tu arco, hoy Tapia demostró que a veces el estratega es el culpable. No de otro modo puede entenderse los tres cambios hechos a partir del minuto 72. Sacó a dos delanteros -Paredes y Morales- y a un volante ofensivo -Pinares- y puso a tres jugadores de corte defensivo: Barroso, Pérez y Fierro.

Seguramente en las declaraciones posteriores, Tapia explicará todos los movimientos tácticos que pretendió. Pero ninguno satisfará a los hinchas albos, que vieron en el estadio y por televisión como el equipo que había dominado el encuentro hasta la apertura de la cuenta, simplemente después se comportó como un timorato que solo atina a cuidar lo ganado metiéndose bajo la cama.

Porque en el primer tiempo, aun sin Valdivia, Baeza ni Opazo -los tres, de lo poco rescatable este año- el equipo albo se paró con prestancia y gracias a Valdés, Pinares y Pavez controló el balón y maniató absolutamente a Audax. La oposición itálica en esa zona era igual de talentosa, pero menos madura. Ledezma y Martínez, por ejemplo, fueron desdibujados al punto que su goleador Sergio Santos ni se notó.

Casi no hubo ocasiones de gol, es cierto. Pero las aproximaciones albas eran frecuentes y al menos una de ellas pudo terminar en la red. Fue la única vez en que el tridente ofensivo de Paredes-Barrios-Morales logró juntarse y el juvenil sacó un derechazo alto con el arco casi a su merced.

La segunda etapa comenzó similar, aunque el DT audino Juan José Ribera hizo dos cambios para tratar de alterar el derrotero del juego. Igual los albos se veían mejor hasta que llegó el minuto 50 y el defensa Carlos Labrín tomó de la camiseta a Barrios y obligó al árbitro Ángelo Hermosilla a cobrar penal. Paredes apuntó bien, convirtió su tanto 210 y quedó a cinco de igualar el récord de Chamaco Valdés.

Pudo ser el minuto de la gloria, y acabó convertido en el minuto fatal. Porque a partir de allí los pupilos de Tapia regalaron el control de la pelota y optaron por encerrarse en su área. Todo ello fue aprobado, alentado y propiciado por su adiestrador con los cambios ya descritos.

¿Confiaban en que así anularían totalmente el irresoluto juego itálico? ¿Podrían meter un contragolpe mortal y definir el encuentro?

Ni lo uno ni lo otro. Imprecisos y todo, los audinos rondaban demasiado cerca de Orión y ya se sabe, a este Colo Colo eso le basta para predisponerse para el error. Para peor, las dos únicas contras que logró meter cuando el partido finalizada fueron marradas con sombreritos mal ejecutados por Fierro y Valdés enfrentando solos al novel portero Sanhueza.

En eso estaban los de Tapia cuando a un minuto del final, No supieron bloquear un simple lateral y el zaguero derecho Bosso sacó un centro hacia el segundo palo al que ningún albo supo llegar. Solo, el central uruguayo Manuel Fernández cabeceó hacia abajo y el bote elevó el balón al ángulo superior izquierdo de Orión. Este -como su colega peruano Manuel Uribe en el 2-1 que clasificó a Chile a Alemania 74- solo atinó a mirar como la pelota se alejaba hasta alojarse en su arco.

Increíble si esto hubiese ocurrido en una época alba normal. Ahora, con este remedo colocolino que salta a la cancha, este gol agónico era más que factible. Y así ocurrió. Otra vez, el equipo popular quedaba atrapado por el drama. Son nueve partidos sin triunfos en 64 días que solo van agravando las cosas.

Hoy se le escapó su última oportunidad por disputar un cupo en la Libertadores. De seguir así, hasta la Sudamericana se le puede escapar de las manos.

PORMENORES
Torneo Nacional. Fecha vigesimoséptima.
Estadio: Municipal de La Florida.
Público: 6.056 espectadores.
Arbitro: Ángelo Hermosilla.

AUDAX ITALIANO: Sanhueza; Labrín, Fernández, Torres; Bosso, Vásquez (46′, Cabrera), Martínez (76′, Herrera), Campos Toro; Ledezma; Tarifeño (46′, Leiva), Santos.

COLO COLO: Orión; Campos, Zaldivia, Insaurralde, Suazo; Morales (79′, Fierro), Valdés, Pavez, Pinares (87′, Barroso); Paredes (71′, Pérez), Barrios.

Goles: 0-1, 50′, Paredes marca de penal, cobrado por falta de Labrín sobre Barrios; 90+4, 1-1, Fernández cabecea al segundo palo y descoloca a Orión.

Tarjetas Amarillas: Martínez y Bosso (AI); Zaldivia y Orión (CC)