“Sueña”: exposición de la artista boliviana Wara Vargas se inaugura en Galería Flach

Con su lente, Wara Vargas busca reivindicar y darles lugar a las mujeres de pollera, “mujeres que luchan por hacer respetar sus derechos día a día y en los diferentes ámbitos de la sociedad boliviana”, según comenta la artista paceña.

Después del éxito de Stgofoto, Galería Flach retoma las actividades en su casa, ubicada en Villavicencio 301, para inaugurar la exposición de Wara Vargas, muestra que cuenta con 14 fotos de la artista boliviana que, interpelada por sus recuerdos de niña, sus padres artistas y un compromiso con la reivindicación de la identidad indígena y la lucha por la memoria, encausa su obra en el registro fotográfico.

Conversamos con Wara para El Ágora:

-Cuéntanos de la exposición de este miércoles.

Voy a inaugurar una expo que se llama «Sueña» y que habla de cambiar los imaginarios de Bolivia, que fueron construidos siempre por la mirada extranjera. Cómo un pueblo empobrecido y una cultura rural pobre.

-¿Cuál es tu vínculo con el territorio del altiplano y cómo determina tu arte?

Mi vínculo con mi territorio viene de mi abuela paterna y su historia. Crecí entre el campo y la ciudad. Mi padre es un artista plástico, que toda su vida retrató la lucha indígena. Amante de la fotografía, él me acercó al arte, a la vida en campo, a los recuerdos de cocinar en leña. Tengo muchos recuerdos y está muy marcado mi territorio, gracias a los lugares por donde viajé de niña, acompañando a mi papá que daba funciones de títeres en los pueblos.

-¿Cómo llegaste a trabajar con memoria y derechos humanos?

Fue gracias a mi trabajo como fotoperiodista, tengo 15 años trabajando en varios medios de mi país, desde que estudiaba Comunicación Social. Entre a un semanario a hacer prácticas como fotoperiodista, aprendí el oficio de periodista más en la calle que en la universidad. Y en la calle fui adquiriendo un compromiso mayor con la sociedad y fui amando cada vez más mi trabajo. Fue así que conocí a sobrevivientes de la dictadura en Bolivia. Un día, en medio de una investigación, entré a unos sótanos que habían sido centro de tortura, los habían abierto para la prensa. Ese día ingresamos con los sobrevivientes, que lloraban y revivían los hechos, era muy fuerte y se sentí todo el dolor que esas paredes gritaban, porque están llenas de inscripciones. Fue muy fuerte para mí, y ahí entendí mucho sobre todo lo que dejó la dictadura en mi país. Después tuve la necesidad de documentar la lucha de los sobrevivientes, los acompañé por muchos años

Después vino la pérdida de un compañero, Julio Llanos, fundamental en la lucha por los derechos humanos y muy importante en mis procesos. Juntos estábamos planeando un libro y un documental, pero con su muerte no pudimos cerrar ninguno de los proyectos, es por eso que quise dejarle algo a la familia de los compañeros, y salió el libro “Paredes que hablan”, como un homenaje a sus luchas.

-¿Cómo salir del exotismo o esencialismo en el que caen algunos artistas cuando trabajan con mujeres indígenas, mujeres de pollera?

Sobre el exotismo, considero que sí hay muchos fotógrafos que trabajan desde esa mirada y la mayoría son extranjeros. Es muy raro entrar en el juego de exotizar tu propia historia.

Veo que hay un acercamiento desde la fotografía hacia el mundo andino o amazónico, con una mirada exotizante. Y me pregunto, ¿el mundo busca esas imágenes? ¿las consume? Me lo he preguntado en muchas ocasiones, porque si cuentas una historia donde la persona no aparezca casi desnuda o en su traje de fiesta indígena, talvez el valor de la foto no sea tal.

El mundo indígena ya no es como antes, viajamos en aviones, salimos a estudiar a las ciudades. ¿Cuál sería la imagen actual del mundo indígena? Pues yo creo que no es esa imagen exotizante que también existe, claro. En los pueblos, en las fiestas se visten de gala y ahí están sus trajes hermosos, que son diferentes al mundo occidental, y son tan bellos que esa foto podría ser la exotizante que llega a los medios. En particular, me molesta mucho ver cómo el imaginario exotizante de Bolivia por muchos años fueron mujeres y gente del campo vista como pobres y niños sucios en el campo, esa imagen es la que por muchos años los fotógrafos extranjeros o bolivianos con mirada extranjera han exhibido de Bolivia.

La exposición “Sueña” estará en Galería Flach desde este miércoles 31, a las 19:00 horas, y puedes visitarla en calle Villavicencio 301.