Entrenamiento

Pretemporada sui generis: un gran desafío para los cuerpos técnicos


Enfrentados a una pandemia mundial y a un receso obligatorio de meses, volver a poner a punto a los jugadores constituye un desafío mayor. Si el trabajo no se hace bien, podemos tener un alto número de jugadores lesionados cuando el fútbol se reanude.

Por GERARDO SILVA

Los cuerpos técnicos multidisciplinarios están pasando por un momento demasiado difícil, complejo y abrumador. Se encuentran en el período precompetitivo denominado «pretemporada». Qué palabra más interesante… Los preparadores físicos, que fueron por tantos años protagonistas de estos períodos de trabajo, hoy son exigidos al máximo junto con los equipos médicos, mientras el resto del “staff” espera con inusitada paciencia que los futbolistas vayan superando etapas y protocolos para definitivamente realizar el trabajo técnico táctico psicológico que corresponda.

Hace un tiempo yo escribí reflexionando respecto a esto, y dije en su oportunidad que los preparadores físicos se sienten protagonistas absolutos en este período precompetitivo. Creen en su gran mayoría (no todos), que lo único importante es poner a punto físicamente al futbolista y así asegurar que el equipo tenga el fondo físico necesario, muchas veces sin reparar en el daño que con sus exigencias pudieran causar. 

Tres jornadas diarias era una planificación normal y adecuada qué algunos estilan seguir usando. Lo dije hasta el cansancio: los futbolistas que siguen al pie de la letra estos procedimientos habitualmente se lesionan en los primeros días de este proceso y, por lo general, son los más destacados, los de mayor experiencia. Y claro, se pierden gran parte de esta preparación y pasan de manera abrupta de la arena, la cancha o las pesas, a una consulta kinésica.

Esto, señores míos, es un error. Lógicamente, y como siempre, lo digo desde mi perspectiva muy particular, y con el respeto que se merecen los profesionales que hacen bien su trabajo.

Las pretemporadas eficaces son aquellas que son complementarias desde las cargas físicas y progresivas, con la finalidad de contar con el deportista de principio a fin en este proceso. Pero también deben intervenir los psicólogos, para fortalecer convicciones, y principalmente para contener emociones. Los técnicos, para proponer filosofías, ideas, sistemas, planes, organización, modelos de juego, como así también métodos de entrenamiento. En estricto rigor, mucha conversación y conocimiento del individuo, para formar equipo.

Sin embargo, muchos jefes técnicos hacen caso omiso de todo lo que acabo de mencionar, y le otorgan un protagonismo excesivo a la preparación física, como si este fuera el único ítem a considerar durante la temporada.

Acá el trabajo debe ser integral. El conocimiento personal y el complemento de las cualidades físicas, técnicas y tácticas de los integrantes del plantel deben hacerse compatibles lo antes posible. Hoy, los equipos técnicos tienen un tremendo desafío, porque están enfrentados a un fenómeno único, nunca antes experimentado: convivir con una pandemia mundial, mientras tienen la imperiosa necesidad de preparar convenientemente a las individualidades para enriquecer el colectivo, de manera que puedan volver a la competición convertidos en un equipo afiatado y con reales posibilidades.

Porque, querámoslo o no, el fútbol definitivamente es resultado, y cuándo empieza a rodar la pelotita ya no hay lugar para las excusas.

Es un lindo desafío y estaremos atentos a esta competencia inédita, inusual, privada y secreta, para saber qué cuerpo técnico realizó mejor su trabajo, más allá de cada uno de los protocolos que tuvieron que sortear. 

Ojalá no tengamos tantas lesiones que lamentar y se demuestren las competencias de cada uno de los profesionales que están a cargo en nuestro querido fútbol chileno.