Superclásico en la Libertadores

River Plate completó la fase semifinal del torneo sudamericano igualando a uno con Cerro Porteño en Asunción y será rival de Boca Juniors en las semifinales. Por la otra cuerda, se enfrentarán Flamengo y Gremio, de Brasil.

Tal como se preveía, dos equipos argentinos y dos brasileños se eliminarán entre sí en semifinales de la Copa Libertadores, asegurando así que uno de cada país protagonizará la final del gran torneo sudamericano. Mientras Gremio se medirá con Flamengo, River Plate tendrá al frente a Boca Juniors, su eterno rival. El superclásico trasandino hará revivir los recuerdos de lo sucedido en la final del año pasado cuando debieron disputar el encuentro decisivo en España por los incidentes que hicieron suspender el partido que debía jugarse en el Monumental.

Tal vez lo único que no estaba en los cálculos era que se frustrara el posible duelo de los dos equipos de Porto Alegre. En el partido de ida, Palmeiras había logrado un meritorio 1-0 jugando fuera de casa, pero Gremio volcó el resultado en el estadio de su rival y consiguió el 2-1 que lo llevó a semifinales gracias a mayor número de goles como visitante.

Flamengo, en cambio, tuvo un pasar tranquilo: después de ganar 2-0 en el Maracaná , le bastó empatar 1-1 con Internacional en Porto Alegre para recoger los boletos semifinalistas.

Algo similar ocurrió con Boca Juniors, que logró un tranquilizador y casi definitivo 3-0 ente Liga Deportiva Univesrsitaria en Quito y no hizo mucho esfuerzo en la Bombonera para lograr la clasificación después de empatar sin goles.

River Plate también tenía relativamente cocinado su enfrentamiento con Cerro Porteño después de ganar 2-0 en el Monumental de Núñez. Sabiendo lo complicado que es ganar en Asunción, el equipo de Marcelo Gallardo impuso un sistema defensivo que no se aviene con sus características y pagó las consecuencias: en el primer tiempo el equipo paraguayo impuso su fuerza y se puso al borde de igualar el marcador global después de un tempranero gol de Haedo Valdés, su figura más emblemática.

Cambió River Plate en segunda etapa y ya no fue avasallado. El tanto del uruguayo Nicolás De la Cruz, a los 53’, dejó prácticamente decidida la confrontación. Desde ese momento, el cuadro paraguayo necesitaba anotar tres goles para cambiar su suerte. Pese a su esfuerzo, ni siquiera consiguió bordear la hazaña. Los de la banda roja mostraron su fútbol de toque y defendieron con la posesión. Aprovechando la impaciencia del rival, River se procuró varios contraataques que pudieron darle la victoria.

El partido prometía dos protagonistas chilenos, pero sólo hubo uno: el defensor Paulo Díaz, recientemente incorporado a River Plate, no se movió de la banca, mientras que el árbitro Julio Bascuñán no tuvo problemas en su cometido.