Temuco y Melipilla también son semifinalistas en la Primera B

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Los del Ñielol derrotaron a Cobreloa por dos a cero y jugarán el miércoles su
paso a la final ante Ñublense, mientras los Potros vencieron por el mismo
marcador a Unión San Felipe y tendrán al frente a Deportes Copiapó.

Un duelo de sureños por un lado y un desafío de nortinos por el otro servirán
el miércoles para determinar los finalistas de la Liguilla de Primera B. Los
vencedores del sábado, Ñublense y Deportes Copiapó, dirimirán su futuro con
Deportes Temuco y Deportes Melipilla, respectivamente, en el Estadio
Nacional.
En el preliminar de este domingo, con las graderías desiertas y el sol cayendo
a plomo, Deportes Melipilla se afirmó en la tranquilidad que le daba el hecho
de que con el empate ganaba e hizo un juego más pausado y preciso que
Unión San Felipe. Los Potros terminaron en el quinto lugar de la tabla en el
interrumpido torneo de la Primera B, mientras los aconcagüinos ocuparon el
octavo puesto.
Un absurdo autogol del arquero Andrés Fernández le dio una aliviadora
ventaja a Melipilla cuando se cumplía el cuarto de hora inicial y después, en
ventaja, no pasó grandes zozobras. Al finalizar la primera etapa, ambos
anotaban una ocasión del gol desperdiciada, y en el segundo lapso no cambió
mucho el panorama. Un gol de Kevin Rojas, a los 67’, sentenció la lucha.
El partido de fondo terminó con igual marcador, pero con trámite muy
distinto. El aire fresco ñuñoíno les dio más energía a los jugadores y el
estímulo de la nutrida barra loína aportó otro ambiente al encuentro.
La diferencia estuvo en que era Cobreloa el favorecido con el empate, y eso le
jugó en contra. El renovado equipo minero, dirigido ahora por Marco Antonio

Figueroa, propuso un planteo arratonado que lo mantuvo en campo propio
durante todo el primer tiempo y los primeros minutos del segundo. Su
indisimulable propósito era la igualdad en blanco, y con eso se mató solo. El
insistente dominio de Temuco dio frutos a los 51’ mediante una genialidad de
Matías Donoso para superar a su marcador y una oportuna aparición de Bryan
Taiva para concretar sin dificultades.
Sólo entonces apareció el equipo loíno como potencia futbolística, pero
apremiado por el tiempo fue dejando cada vez más espacios para las
contracargas sureñas. Los ingresos de Cristián Canío y Gastón Cellerino en
reemplazo del gestor y el autor del gol inicial quedaron plenamente
justificados cuando Canío habilitó magistralmente a Cellerino para que éste
liquidara con lucidez.
El dos cero, en consecuencia, correspondió muy bien a la ambición con que
los protagonistas afrontaron su compromiso.