Tercera División: un buen nicho para encontrar que hay talento

Cuando se creó, la serie se transformó en el medio justo para que los veteranos del profesionalismo se desempeñaran allí sus últimos años. Hoy, sin embargo, sólo pueden participar jugadores de hasta 23 años, y es una serie donde no faltan la calidad y capacidad. El “Chupete” Suazo es el mejor ejemplo.

Por GERARDO SILVA

ANFA, a través de su Tercera División, por largos años se ha hecho cargo del último eslabón del proceso formativo del fútbol joven de la ANFP.

Así, tal y como lee, hace muchísimo tiempo, la Tercera División fue creada por la Asociación Nacional de Fútbol Amateur (ANFA), con la noble intención de ofrecerles a las ciudades más pequeñas de este país tener un equipo que los represente a nivel nacional, aprovechando de paso el cupo histórico que le otorga la Federación de Fútbol de Chile para acceder al fútbol profesional. 

Pues bien: las cosas fueron cambiando. Podemos estar o no de acuerdo con la metamorfosis que sufrió la categoría, pero lo cierto es que los dirigentes de la época observaron que la Tercera División estaba siendo utilizada para que los jugadores más longevos, provenientes del fútbol profesional,hicieran su retiro de la actividad de manera paulatina. 

Esto llamó la atención y generó preocupación. Era atractivo observar partidos de esta categoría. Poco a poco, algunos equipos fueron alcanzando notoriedad y accedieron al fútbol profesional. Otros sólo participaban, y así también los clubes profesionales más débiles desde el punto de vista económico, aprovechaban la categoría para hacer una pausa activa, una verdadera pasantía, mientras se recuperaban económicamente y volvían a participar del profesionalismo.

Así pasaron muchos años en este rotativo. Como lo mencioné, muchos dirigentes observaron con atención lo que sucedía y consideraron que la Tercera División debía ser una categoría para promover futbolistas al fútbol profesional y no para retirarlos de la actividad.

Fue así como tomaron medidas: redujeron la edad y reglamentaron de tal forma que, económicamente, la categoría fuera sustentable. No sólo eso: además, la Tercera División debía transformarse en la cantera del fútbol profesional. Si bien es cierto se supone que los clubes profesionales realizan un excelente trabajo formativo, la Tercera División dejó al descubierto que dicho proceso de formación no termina con la serie juvenil del fútbol joven en la ANFP; por el contrario, muchos de sus futbolistas tienen que terminar dicho proceso en la Tercera División.

«El futbolista chileno madura tarde», se asegura, y es probable. Se ha debatido mucho sobre el tema, sin fundamentos concluyentes. La Tercera División actual se juega sólo con futbolistas menores de 23 años, y sorprendentemente podemos observar a los clubes que conforman la categoría, reforzar sus planteles con futbolistas que ya cumplieron con el proceso formativo de la ANFP. Algunos de ellos, incluso, ya debutaron en los primeros equipos, otros tantos fueron seleccionados nacionales, y algunos hasta tuvieron participación en Copa Libertadores y Sudamericana. 

¿Por qué razón deben reclasificarse como amateur para empezar de nuevo? ¿Qué pasó? ¿Por qué están en la Tercera División? Circunstancias de la vida, o trabajo formativo integral insuficiente y de baja calidad, no lo sabemos con exactitud. Los profesionales del área deben tener las respuestas. 

Lo cierto es que la Tercera División les ofrece a todos estos futbolistas rezagados una nueva oportunidad. El gran “Chupete” Suazo es un testimonio vivo de lo que comento. Recordemos que Humberto realizó su proceso formativo en Universidad Católica y, por diversas circunstancias, no consiguió dar el salto de calidad al profesionalismo. Fue así como actuó en la Tercera División de nuestro fútbol, primeropor San Antonio Unido la temporada 2002, y luego por San Luis de Quillota el 2003.

Recién después de un par de temporadas en la categoría amateur logró dar el salto  al fútbol profesional, primero a Audax Italiano, luego a Colo-Colo, y luego todos disfrutamos del “Chupete” goleador de Selección, «ídolo en el Monterrey mexicano».

Como él, hay muchos en la Tercera División, esperando cumplir sus sueños. Jugadores a medio formar, que intentan aprovechar la última oportunidad que les ofrece la primeracategoría del fútbol amateur. Acá algunos nombres: Joaquín Romo, que jugó copa Sudamericana, por Palestino, le marcó un gol a Flamengo y jugó en el fútbol griego; Tomás Espinoza, jugó el sudamericano Sub 17 en Chile y, según TheGuardian, estuvo entre los 60 jugadores Sub 17 con mayor proyección del mundo; Gabriel Rojas, figura en un Clásico Porteño, registra más de 50 partidos en el primer equipo de Wanderers; Carlos Morales, seleccionado nacional Sub 17,  tiene más de 50 partidos como profesional; Sume a Jonathan Parrancan, Sebastián Ballesteros y Nicolás Araya. Todos ellos, y muchos más, se encuentran en la Tercera División,reinventándose.

Ojalá logren aprovechar la oportunidad y cumplan sus sueños. 

Por otro lado, sería prudente analizar la estructura de nuestro fútbol y en conciencia hacer todos los ajustes necesarios para que este funcione de manera cohesionada, y sea concordante con el objetivo de provocar el crecimiento cualitativo que nos permita disfrutar de nuevos talentos.