Tirando el carnet a la cancha

En lo que más puso acento en las últimas horas la prensa es el regreso a una convocatoria de selección del jugador de Palestino Luis Jiménez, uno de los mejores futbolistas del torneo nacional 2020.

Por SERGIO GILBERT / Foto Agencia UNO.

Martín Lasarte dio a conocer la lista de 26 convocados al primer microciclo que encabezará como preparación a los próximos partidos eliminatorios y varias cosas llamaron la atención en la nómina que realizó en conjunto con el director deportivo de la Roja, Francis Cagigao: que hubiese dos jugadores de un equipo de Primera B que no estuvo ni siquiera en la liguilla final por el ascenso (Magallanes); que el equipo que más aportes entrega (7) es uno que estuvo a punto de descender a Primera B y al que se le critica su mal trabajo en divisiones menores (Colo Colo); y que sea llamado por fin -tras una especie de campaña bien orquestada de los comentaristas de TV- el joven volante de la UC, Ignacio Saavedra “quien hace todo bien y que juega como si fuera un veterano”.

Pero pese a todas esas particularidades de la nómina, en lo que más puso acento en las últimas horas la prensa es el regreso a una convocatoria de selección del jugador de Palestino Luis Jiménez, uno de los mejores futbolistas del torneo nacional 2020.

Jiménez, el “Mago”, pese a que gran parte de su carrera la hizo en el fútbol extranjero y que fue citado para eliminatorias y disputas de la Copa América entre 2004 y 2011, nunca fue muy considerado por los seleccionadores nacionales. Muchos de ellos porque en realidad no seguían profundamente su carrera y se guiaban solo por la cantidad de minutos que él estaba en la cancha, de acuerdo a los datos entregados por la prensa chilena. Otros, por razones menos ligadas a lo futbolístico. Algunos DTs  tenían a Jiménez como un futbolista demasiado ligado a la farándula y, por tanto, difícil de manejar en un grupo. Su mediático romance y posterior matrimonio con la modelo María José López le restó puntos ante los ojos “serios” de los DTs, incluido los de Marcelo Bielsa quien habría quedado muy molesto con Jiménez por haber llevado a su señora a un partido amistoso jugado en Europa, lo que hizo que nunca más lo convocara a La Roja.

Hoy, claro, la perspectiva ha cambiado.

Asentado en Palestino -el club que lo vio nacer- a los 36 años el “Mago” parece estar estrujando y regando en el suelo toda la experiencia adquirida en Italia e Inglaterra. Tanto Ivo Basay como José Luis Sierra -sus últimos dos entrenadores en el conjunto árabe- le dieron a Jiménez la posibilidad de desplegarse en toda su magnitud otorgándoles toda la libertad que él necesita a estas alturas para hacerse importante y decisivo en la cancha. Sin ataduras, sin más responsabilidades que ser un instrumento esencial.

El “Mago” no es enganche ni mediapunta ni volante externo. Ni siquiera ese engendro que los despistados catalogan como “9 falso”. Es todo eso dependiendo de cómo se dé el partido y lo que él piense es lo mejor para el equipo.

Mal no le ha ido así en los últimos años. No solo se hizo fundamental para que Palestino se hiciera respetar, sino que también se dio maña para encantar a los seguidores de todos los colores con golazos similares a los de Pirulete en Barrabases o de Oliver en los Supercampeones. O sea, de colección, de ensueño. De Play.

Claro, más de alguno dirá que es un poco vergonzoso que en la selección que disputa las eliminatorias mundialistas vaya a estar un jugador que ya es abuelo.

Pero habrá que decirles a quien ose pensar y ponerse grave por eso que el mismísimo Elías Figueroa jugó un Mundial (España 1982) en esa misma condición de tata (aunque él lo ocultó porque sabía que lo usarían en su contra).

Jiménez no tiene que tener temor alguno. El carnet, a veces, se tira y no rebota…