Fútbol joven

Torneo de reservas: una idea para considerar

¿Dejaremos que se pierda toda una generación, o le daremos una nueva oportunidad? No sería justo, bajo ningún punto de vista, que de manera abrupta le retiremos la meta a jugadores que están a metros de conseguirla.

Por Gerardo Silva

Más de 900 jugadores que buscan  dar el salto de calidad a los primeros equipos de sus respectivos clubes de la ANFP, y que desean cumplir su sueño de ser futbolistas profesionales, se encuentran con sus procesos interrumpidos, suspendidos y prácticamente sin una luz de esperanza para volver a competir. Una vez más, tenemos que culpar a la pandemia, recurso común pero atendible para cualquier situación en la que no se puede cumplir el objetivo anual. Nuestro organismo rector ha realizado una cantidad importante de reuniones por zoom con los equipos médicos de los clubes de Primera, Primera B y Segunda División, con la intención de coordinar y dar cumplimiento a los requerimientos de la autoridad sanitaria. 

Con un montón de dificultades se está intentando volver con la competencia nacional,  implementando una cantidad importante de protocolos. Por razones obvias, no se quiere fracasar en el intento; una reanudación fallida de nuestro fútbol provocaría una debacle económica insalvable. La ANFP está tan ocupada en estos menesteres, que da la impresión de que ya desestimó al fútbol joven 2020. 

Pienso que esta medida no merece cuestionamientos. Obedece a la contingencia y a las circunstancias y se ve hasta razonable; sin embargo, no es prudente darse por vencido. Hay que buscar alternativas para reparar el daño que esto puede llegar a causar a este importante grupo de futbolistas. No olvidemos que hace un tiempo, cuando Carlos Soto presidía el SIFUP, exigió, amparado en la ley laboral vigente en nuestro país, contrato para los jugadores mayores de 18 años. La medida que tomó el directorio de la ANFP en un consejo de presidentes fue rebajar en dos años el proceso formativo, por lo cual se perdió una generación completa de futbolistas; dicho sea de paso, fue una medida que pasó inadvertida. 

Ojalá, por el bien del fútbol esto no vuelva a ocurrir para estos futbolistas que, con legítima ilusión, esperan cumplir su sueño. No sería justo, bajo ningún punto de vista, que de manera abrupta le retiremos la meta cuando están a metros de conseguirla. El departamento de torneos y competencias de la ANFP tiene la obligación de generar instancias de participación para estos jóvenes en la temporada 2021. 

Se me ocurre que, definitivamente, llegó el momento de reactivar el torneo de reservas que en un pasado no tan lejano le brindo muchos beneficios al fútbol chileno y que, en este presente tan particular, podría producirse una buena mezcla de jugadores profesionales suplentes con jugadores jóvenes sub 19 del fútbol joven rezagados de la temporada 2020, y así otorgar los matices necesarios y oportunos para animar un lindo torneo de reservas que cumpla con múltiples objetivos; dentro de ellos, ofrecer una última oportunidad a aquellos jóvenes que en esta temporada 2020 cumplían con su proceso formativo.