Olimpique Lyon

Tres rugidos del Lyon noquearon al City (video)

Los escasos y fulminantes contraataques del Olimpique sirvieron más que el dominio permanente del Manchester de Pep Guardiola. Con el 3-1 en Lisboa, los franceses se encumbraron inesperadamente a las semifinales de la Champions League, donde se medirán con la locomotora alemana del Bayern Munich.

Por Julio Salviat

Doce por cada libra pagaban las casas de apuestas londinenses si el Olimpique Lyon le ganaba  al Manchester City en el duelo que librarían en Lisboa por los cuartos de final de la Champions League. Y el desarrollo del juego se ajustaba al favoritismo de los ingleses: más de un 70 por ciento de posesión para el equipo de Guardiola.

El único problema es que los celestes llegaron mucho y concretaron poco, mientras los franceses llegaron muy poco y anotaron tres veces. El 3-1, junto con liquidar todos los pronósticos, dejó a otro favorito al margen del gran torneo de clubes europeos. Antes de llegar a las semifinales, ya se fueron el Real Madrid y Barcelona, de España, y la Juventus, de Italia.

El partido tuvo todo lo que se podía esperar, salvo el resultado. Aparte de un comienzo muy promisorio por parte del equipo francés, que culminó con una inesperada anotación de Maxwel Cornet, el Manchester City fue dueño y señor de la pelota en todos los sectores del campo desde que sus compañeros se acordaron de Kevin De Bruyne.

Muy apagado y desasistido, el belga tardó 30 minutos en hacerse ver y en tomar los hilos de la conducción que los citadinos necesitaban. En el último cuarto de hora del primer tiempo, sus maniobras gestaron tres claras ocasiones de gol, desbaratadas todas, algunas en forma suicida, por el formidable arquero portugués Anthony Lopes.

Si se hacía un balance en el descanso, el resultado parecía injusto para el que atacaba tanto, pero también era un premio para que el defendía con tanto vigor y orden. Y recompensa también para Cordet, por la grandiosa precisión con que culminó una desesperada maniobra defensiva de Eric García para evitar en primera instancia un gol seguro del camerunés Toko-Ekambi. La zurda aplicó el efecto justo para que la pelota pasara rozando a su compañero y al defensor caído y entrara rozando también el poste derecho del brasileño Ederson.

Nada cambió en la segunda etapa. La pelota no salía de los pies ingleses, y el trío compuesto por los brasileños Marcal y Marcelo, comandados por el belga Delson Denayer, no mostraba grietas. Con todo el equipo francés en campo propio, el balón llegó solamente una vez a las manos del portero del Lyon desde el gol, a los 24’, hasta los 58’, cuando Marcal se atrevió con un remate de distancia.

Por eso no sorprendió la igualdad. Y tampoco sus protagonistas. Raheem Sterling, que ya era figura del partido, hizo uno de sus clásicos enganches en la línea de fondo y con eso no sólo logró desairar a su marcador sino desajustar a toda la defensa. Con la vista levantada, el delantero inglés hizo el pase retrasado y De Bruyne se encargó del resto con un zurdazo rasante y demoledor que concreto el 1-1 a los 69’.

¿Caballo que alcanza gana? Casi siempre. No esta vez, aunque Gabriel Jesús malogró dos oportunidades preciosas para desnivelar, aparte de otra atajada soberbia de Lopes en disparo del atacante brasileño.

A los 79’, el Lyon estaba otra vez en ventaja, de nuevo con un contraataque fulminante cuya validez, igual que el anterior, debió ser comprobada por el VAR. Esta vez fue por la posición adelantada de un compañero que no intervino en la jugada pero que estuvo muy cerca de echar a perder la entrada legítima de Moussa Dembelé, ingresado cinco minutos antes; en la otra por las dudas que dejó la posición de Kael Toko-Ekambi en su escapada.

Pudo igualar el City a los 86’, pero se produjo el desperdicio más grande de esta Champions y de muchas otras. A un metro del arco, con el arquero caído junto al otro palo y sin rivales cerca, Stirling elevó su remate. Si a los dirigidos de Guardiola les faltaba una desgracia, ésta se produjo segundos después, cuando Lopes todavía daba gracias al cielo por su milagrosa salvada: aprovechando una atajada parcial de Ederson, Dembelé anotó la tercera cifra.

No había tiempo para más y los franceses se dieron el gusto de celebrar, aunque fuera en soledad, su clasificación para semifinales uniéndose a otro cuadro francés: el Paris Saint Germain. Enfrentar al Bayern Munich por un puesto en la final será tan estimulante como fue rivalizar con Manchester City. Y ya piensan seguramente que hasta podrían disputar la final con sus colegas de la capital o el Leipzig alemán, rivales en otra semifinal.

PORMENORES

Cancha: Estadio José Alvalade, Lisboa, Portugal.

Árbitro: Danny Makkelie, de Países Bajos.

MANCHESTER CITY (1): Ederson; Aymeric Laporte, Eric García, Fernandinho (56’, Riyad Mahrez); Lyle Walker, Joao Cancelo, Kevin De Bruyne, Ilkai Gündogan, Rodri (84’, David Silva); Raheem Sterling y Gabriel de Jesús. DT: Pep Guardiola.

OLIMPIQUE DE LYON (3): Antohony Lopes; Marcal, Jason Denayer, Marcelo, Maxwel Cornet; Leo Dubois (74’, Kenny Tete), Bruno Guimaraes (Thiago Mendes), Houssem Aouar, Maxcense Caqueret; Memphis Depay (74’, Moussa Dembelé) y Kael Toko-Ekambi. DT: Rudi García.

Goles: 24’, Cordet (OL); 69’.De Bruyne, (MC); 78’, Dembelé (OL), 87’, Dembelé (OL).

Amonestados: Fernandinho y Rodri (MC), Dubois y Marcelo (OL).

Revisa el compacto del encuentro: