U. Católica entró dormida y lo pagó caro: 1-4

A los 47 segundos Libertad ya abría la cuenta, y aumentaba a dos tres minutos después. La reacción “cruzada” sólo alcanzó para evitar un papelón, pero su juego jamás estuvo a la altura como para esperar un mejor resultado que la goleada cosechada en su debut por el Grupo H de la Copa Libertadores.

Los buenos resultados conseguidos por Palestino y Unión La Calera contribuían a esperar con cierta confianza lo que tendría que ser el debut de Universidad Católica por el Grupo H de la Copa Libertadores. En Asunción iba a estar al frente Libertad, un equipo que, si bien en los últimos torneos internacionales ha tenido un rendimiento más que satisfactorio, es un club de los denominados chicos y que no puede compararse con el cartel que tienen Olimpia y Cerro Porteño, por ejemplo.

La esperanza de una buena actuación cruzada, sin embargo, se diluyó en apenas 4 minutos. A esa altura, Libertad ya ganaba por 2 a 0 a un equipo que a la cancha entró como dormido. Porque si te vacunan en la primera carga del encuentro, pase. Te pillaron mirando los pajaritos (o, en este caso, los sapos que abundan en el Defensores del Chaco). Pero que apenas tres minutos después te hagan la misma, ya es imperdonable para un equipo nacional que, además de ostentar el título de campeón, se reforzó con la idea de competir y no sólo participar en el torneo de clubes más importante de Sudamérica.

El 4 a 1 final no sólo fue categórico a favor del elenco paraguayo. Fue merecido y además mezquino. Porque mientras en el arco defendido por Dituro la posibilidad de gol rondó más de una vez, el arco paraguayo prácticamente no vivió mayores zozobras, como no haya sido por un remate de Sáez que, tras quedar solo con una buena cuota de fortuna, porque antes el balón rebotó en una pierna paraguaya, salió tan recto que el meta Silva pudo repelerlo antes de quedarse definitivamente con la pelota.

¿Qué le pasó a Universidad Católica? Porque es cierto que se jugó con un calor más que molesto y una humedad sencillamente insoportable (85% según los indicadores), pero ocurre que Libertad tuvo que soportar las mismas inclemencias climáticas y se desenvolvió de lo más bien.

Aparte de una imperdonable desaplicación para pararse en el terreno en cuanto el balón comenzó a rodar, Universidad Católica tuvo esta vez demasiados puntos bajos. Aued, por ejemplo, figura vital en el título del año pasado, esta vez hizo un partido para el olvido.

Demasiado lento, impreciso e irresoluto, durante la primera etapa deambuló por la cancha sin producir nada de provecho, a excepción del lanzamiento penal que, a los 37 minutos, le significó a Universidad Católica estrechar cifras y dejar un 2 a 1 que abría ciertas expectativas para la segunda parte.

Y si Aued no anda, el caminar del cuadro “cruzado” se resiente demasiado. Porque Carreño, siendo un buen jugador para el medio nuestro, tiene todavía mucho que recorrer y aprender del medio internacional. Y en cuanto a Pinares, ya todos sabemos cómo juega. Entre enganches y amagues puede que le resulte alguna vez una buena jugada, pero en la mayoría de los casos sólo contribuirá a desordenar aún más a un equipo que lo más que necesitaba era una dosis de claridad y cerebro.

Lo peor es que este Libertad, teniendo sus méritos, no se antoja una fuerza futbolística llamada a hacer historia en esta Copa. Se trata sin duda de un equipo de esos denominados competitivos. Es decir, de aquellos capacitados para complicar a cualquiera, pero sin el talento y las luces que puedan investirlo como candidato.

Para el mal partido de la UC en Asunción no bastó, sin embargo, con lo mal que anduvo el mediocampo. Cornejo, lateral izquierdo, tuvo una reaparición sencillamente para el olvido. Si durante la primera etapa ya bastante había tenido que sufrir patrullando esa banda, durante el segundo tiempo sencillamente fue un pasadizo.

Ni hablar de la poca trascendencia de Sáez. Prácticamente no entró en juego, y la que tuvo, ya reseñada, la desperdició. Por él entró luego el colombiano Riascos, que tampoco significó el más mínimo aporte, aunque sin duda con él no se puede ser tan lapidario, puesto que viene recién integrándose al equipo.

Tampoco anduvo Edson Puch. Sus enganches y regates, cuando llegaron a resultarles, sucedieron siempre en sectores alejados del área y para colmo pocas veces encontró la compañía adecuada para prosperar. Recién cuando el partido ya se iba, por un vértice del área, pudo encontrar el claro para un violento remate que fue repelido de apuro por un meta Silva que, no cabe duda, vivió una noche más que tranquila.

Universidad Católica, pues, dejó muchas, muchísimas dudas. Jugando de esta forma bien poco tiene que hacer en un grupo copero que, además, cobija a un Gremio últimamente siempre candidato y a un Rosario Central que, más allá de que no ande bien en la Superliga argentina, merece todo el respeto del mundo.

Dura tarea tendrá el técnico Quintero.

Es mucho lo que hay que mejorar para al menos aspirar a una actuación digna en este Grupo H que continúa este miércoles con el choque entre brasileños y argentinos.

PORMENORES

Copa Libertadores. Partido válido por el Grupo H.

Estadio: Defensores del Chaco.

Público: 5 mil espectadores, aproximadamente.

Arbitro: Jesús Valenzuela, de Venezuela.

LIBERTAD: Silva; Piris, Da Silva, L. Cardozo, Cougo; Rivero (46’ Cáceres), Mejía (62’ Benítez), Aquino, Bareiro; Martínez, O. Cardozo (69’ Recalde).

U. CATOLICA: Dituro; Magnasco (76’ Valencia), Kuscevic, Huerta, Cornejo; Carreño (46’ Fuentes), Aued, Pinares; Fuenzalida, Sáez (67’ Riascos) y Puch.

GOLES: Para Libertad, Martínez al minuto y a los 4’, Bareiro (cabezazo) a los 74’ y Cougo a los 90+4’; para Universidad Católica, Aued (penal) a los 37’.

Tarjetas amarillas: en Libertad, L. Cardozo; en Universidad Católica, Fuentes y Pinares.