U. Católica: una derrota que puede traer de vuelta viejos fantasmas

El líder del campeonato vivió una jornada desastrosa en el CAP de Talcahuano. No sólo cayó categóricamente por 3 a 0, no sólo jugó mal, sino que incluso perdió dos hombres para los importantes partidos que vienen. Aquello de “segundones” y “pecho frío” que le endilgan gratuitamente sus rivales pueden alcanzar importancia en las jornadas que restan.

La historia reciente contaba que Universidad Católica no podía ganar en el estadio CAP de Talcahuano desde el año 2015. Como se acostumbra decir siempre, el elenco “acerero”, jugando en su casa, se estaba transformando en esa “bestia negra” que, como parte del folclore futbolero, se le endilga a todo equipo.

Desgraciadamente para el líder del torneo, no fue esta la ocasión para cortar la mala racha. Todo lo contrario: el cuadro de Beñat San José no sólo cayó inapelablemente por 3 a 0, sino que expuso muy poco de esos atributos que se supone posee un puntero y, para colmo de males, sufrió la justa expulsión de dos jugadores, en circunstancias que durante todo el campeonato ninguno de sus hombres había sido sacado anticipadamente de un partido por una tarjeta roja.

La expedición “cruzada” por la Región del Bío Bío no puede sino calificarse, pues, como un completo desastre. Un serio tropezón que hasta puede significar que su condición de principal candidato al título ya no sea tan sólida como era considerada hasta antes de este partido.

Rivales directos, de aquí en más, van a empezar seguramente a especular con aquel mote de “segundones” que persigue al cuadro “cruzado”. Con aquello del “pecho frío” que distingue a sus jugadores.

Etiquetas por cierto discutibles, pero que aderezan un campeonato que, tras lo ocurrido en el CAP de Talcahuano, puede ponerse al rojo vivo restando solamente cinco fechas para la caída del telón.

Algo sí está claro: ni los jugadores de Universidad Católica ni sus hinchas disfrutarán de un despertar tranquilo. Beñat San José, mucho menos. Su equipo, líder y todo, sigue sin gustar ni convencer y en el horizonte aparecen nada menos que la Universidad de Concepción y Universidad de Chile, dos cuadros que con toda seguridad van a querer sacar partido de esta caída.

Más que la derrota misma, lo que seguramente preocupa al interior del club “cruzado” es la forma en cómo se cosechó este hasta cierto punto inesperado contraste. Y es que, más allá de la desventaja numérica que afectó a Universidad Católica durante casi toda la segunda etapa, y que ciertamente incide, fue su juego el que quedó absolutamente en deuda.

Jugando once contra once, Universidad Católica vio consumirse toda la primera etapa sin llegar nunca con posibilidades de gol a la portería defendida por Yerko Urra, joven arquero “acerero” que debió actuar porque el titular hasta ahora -el boliviano Lampe- sorpresivamente fue fichado por Boca Juniors.

Para ser justos, tampoco Huachipato lo hacía mejor. Su única aproximación se había condensado en el minuto 25, cuando Torres culminó con tiro cruzado una carga iniciada por la banda izquierda ante la cual Dituro respondió de forma solvente.

Es decir, que el partido era bastante chato, bastante pobre. Muy propio de nuestra competencia casera.

Todo cambió, sin embargo, a partir del minuto 49’. Urzúa le metió una pelota larga a Torres y el lateral Rebolledo, al ver que el panameño se le iba, decidió derribarlo. Julio Bascuñán, árbitro de la brega, no tuvo dudas. Sacó la roja directa porque claramente la posibilidad de gol para Huachipato era manifiesta.

Si Universidad Católica hasta ahí había sido bastante poco como fuerza futbolística, resultaba evidente que con un hombre menos sus posibilidades de mejorar y de ganar se veían muy reducidas. Con mayor razón cuando, de mediocampo hacia arriba, mostraba una tremenda pobreza de calidad y de ideas. Buonanotte no funcionaba, Fuenzalida y Munder estaban más preocupados de tapar las subidas de los laterales “acereros” que de buscar algún desborde, y Sáez, solitario en el área, escasamente asistido, se moría de impotencia y desesperación.

Para colmo, diez minutos después de la roja a Rebolledo, Huachipato abrió la cuenta. Por la derecha Magnasco fue muy fuerte en contra de Torres y el tiro libre, servido por Jimmy Martínez, encontró la cabeza de Parraguez, que con una contorsión le ganó el quién vive a Kuscevic, que lo marcaba.

La única posibilidad que tuvo Universidad Católica de cambiar su destino la dejó ir en el minuto 70’, cuando aún el transitorio triunfo “acerero” era por la cuenta mínima. Metió Buonanotte un balón al área y Llanos, ingresado apenas un minuto antes en reemplazo de Saavedra, con un cabezazo se la bajó precisa a Sáez, el goleador “cruzado”. Su remate se perdió ya no por centímetros, sino que por milímetros junto a un poste.

Dos minutos más tarde, la noche se dejó caer definitivamente sobre el puntero del campeonato. Lanaro, que desde el minuto 14 ya tenía amarilla, derribó a un Urzúa que entraba al área con posibilidades y a Bascuñán no le quedó otra alternativa que exhibirle la segunda amarilla y, por consiguiente, la roja.
El partido, como era previsible, terminó como expresión de lucha.

Y Huachipato aprovechó la ganga que se le ofrecía para concretar un lapidario 3 a 0 que, ciertamente, no estaba en los cálculos de nadie.

PORMENORES
Torneo Nacional. Vigésimo quinta fecha.
Estadio: CAP de Talcahuano.
Público: 6.460 espectadores.
Arbitro: Julio Bascuñán.

HUACHIPATO: Urra; Sepúlveda, Pereyra, Huerta, Baeza; Valenzuela, Urzúa (89’ Verdugo), S. Martínez (79’ Bizama), J. Martínez; Parraguez (87’ Ortiz), Torres.
U. CATOLICA: Dituro; Rebolledo, Lanaro, Kuszevic, Magnasco (69’ Ampuero); Saavedra (69’ Llanos), Aued; Fuenzalida, Buonanotte, Munder (79’ Bolados); Sáez.
GOLES: Parraguez, a los 59’ (cabeza), y a los 85’, y Torres a los 90+4’.
Tarjetas amarillas: En Huachipato, Huerta, Sepúlveda y Valenzuela; en Universidad Católica, Lanaro y Magnasco.
Tarjeta roja: Rebolledo, de Universidad Católica, a los 49’, y a los 72’, por doble amonestación.