Un balón de oxígeno para Rueda

Frente a un rival fuerte y metedor, pero de pocas luces, la Roja se impuso por 4 a 1. La victoria, tan amplia como merecida, no está en cuestión, sólo que tampoco da para ir a festejar a la Plaza Baquedano. El equipo sigue dejando dudas, y lo grave es que el tiempo se agota con miras a la Copa América.

Frente a un cuadro metedor, pero de pocas luces, la Roja despidió el año con una inapelable victoria por 4 goles a 1 frente a Honduras, en el Estadio Germán Becker, de Temuco. Un triunfo que, ciertamente, no da ni para lanzar las campanas al vuelo ni para partir a celebrar a Plaza Baquedano, pero le da un poco más de oxígeno al técnico Reinaldo Rueda y contribuye a morigerar, en parte, las críticas que provocó la derrota de la semana pasada, frente a Costa Rica, en Rancagua.

No cabe duda de que la Roja mejoró en relación a su anterior presentación. La duda que queda es, sin embargo, cuánto tuvo que ver el rival para que la Selección Nacional evidenciara esta mejoría. Porque Costa Rica hace tiempo que viene siendo más que Honduras en el concierto centroamericano, y tal aserto fue claro de apreciar en el recinto temuquense.

La mejoría del equipo partió con la ubicación de Gary Medel como zaguero central, ante la obligada ausencia de Roco. Se sabe que el “Pitbull” está mucho mejor dotado que el jugador que ahora se desempeña en Turquía. De partida, tiene mejor cintura para no comerse cualquier amague y con él viniendo desde más atrás, “mirando la cancha de frente”, como él mismo dijo, el balón sale un poco mejor jugado desde las últimas posiciones que cuando dicha labor deben cumplirla el mismo Roco y Maripán.

Ya que la Roja no la rifara tanto, que no la dividiera en exceso, como venía ocurriendo, significó que el equipo llegara mejor armado a posiciones de ataque y que su juego, a ratos, y sólo a ratos, fuera más fluido que el que venía ofreciendo. Pedir más, en estos momentos, es imposible. Entre otras cosas porque ese cuadro bicampeón de América tenía a un Marcelo Díaz que este equipo de Rueda no tiene. Medel, Hernández, Pulgar y Reyes, que han ocupado ese puesto, carecen de la claridad, precisión y panorama que tenía el ahora jugador de Racing.

Y como está claro que hay jugadores de esa generación dorada que parecen estar vetados por Rueda, como Díaz y el propio Eduardo Vargas, habrá que irse conformando con que la Roja tendrá que jugar de ahora en más de manera distinta. Que llegado el momento de los partidos en serio, como los de la próxima Copa América, eso resulte mejor o peor, está por verse.

En todo caso, con sus virtudes y defectos, tanto Reyes como Hernández cumplieron. Por lo menos se la pasaban frecuentemente a un compañero, aunque siguen estando al debe en la celeridad con que lo hacen, sobre todo el “Tucu”, que juega más hacia atrás y lateralmente que para adelante.

Con los “viejos estandartes” además, por las bandas, la Roja también ganó en amplitud de juego. El regreso de Beausejour, que en homenaje al pueblo mapuche y a su madre esta vez ocupó la camiseta con el apellido Coliqueo, le dio llegada al equipo por la banda izquierda, haciendo que la llegada de Isla por la derecha fuera no sólo más constante, sino que mucho menos previsible.

En otras palabras, con el balón en poder de los jugadores nacionales, la defensa hondureña sabía que tenía que cubrir bien no sólo el centro, por donde transitaban Vidal, Castillo y Sánchez, sino también los costados, por donde Isla y Beausejor aparecían a cada rato.

El tempranero gol deVidal, cuando se jugaba recién el minuto 7, también contribuyó a que los nervios, si los había, se morigeraran. Alexis abrió para Beausejour, este ganó línea de fondo y su centro fue cabeceado por el propio Sánchez, que arremetía. El arquero hondureño alcanzó a manotear, pero sin poder evitar que el rebote lo cazara Vidal en la boca del arco.

La Roja era mejor que Honduras, que buscaba de preferencia el gol con remates de distancia. Entre el gol de la apertura, y el segundo del “Rey Arturo”, Chile había desperdiciado al menos dos oportunidades claras de aumentar las cifras. El 2-0, sin embargo, llegó de la forma más inesperada: el mediocre árbitro peruano, Michael Espinoza, cobró un penal absurdo, luego que un centro que Castillo, rebotara en la mano del zaguero hondureño Henry Figueroa. De partida, el defensor tenía el brazo bastante pegado al cuerpo, pero lo más grave de todo es que estaba al menos un metro fuera de su área.

Vidal aprovechó el regalo para ponerla fuerte y arriba.

Recién se lo había perdido Castillo, en el minuto 38, cuando un pase largo desde el fondo hondureño significó el error de Maripán, que tratando de dominar el balón, corriendo hacia su arco, sólo la vio pasar cerca de su botín. El regalo, esta vez para Honduras, lo aprovechó López, conectando con ajustado remate el centro hacia atrás que le puso su compañero Elis.

Que a este equipo de Rueda todavía le falta mucho, quedó en evidencia con la reanudación del encuentro en su segunda etapa. Maripán, que gana por fuerza y físico, y no es tan negado con el balón en los pies como suele serlo Roco, tampoco es un Elías Figueroa, se mandó una pifia horrorosa a la entrada del área que, además, le significó la amarilla luego que su pie, en lugar de darle al balón, encontró la pierna del delantero que arremetía.

Por suerte para la Roja, el peligroso tiro libre no trajo consecuencias. Como tampoco trajo consecuencias un remate de distancia de Mejías que no se coló en un rincón bajo gracias a la gran estirada de Cortés, que llegó justo para enviarla al córner.

En lugar de quedar 2 a 2, la Roja encontró los goles que le asegurarían la victoria y, por ende, le mantiene el crédito a un Rueda bastante cuestionado. No por la vía que todos hubiesen querido, es decir, producto de jugadas bien urdidas y claras, sino a través de otros dos penales que, en todo caso, estuvieron bien cobrados. Aunque, para ser justos, para que ambos penales se produjeran fue necesario armar el par de bien elaboradas jugadas que los hicieron posibles.

En el primero de ellos, y con Vidal ya fuera de la cancha, Alexis ratificó que está muy lejos de ser un especialista consumado. Su disparo, muy anunciado, fue repelido por el meta, sólo que el delantero tuvo la fortuna de cazar el rebote y meterla de zurda. En el segundo, y ante el reciente fallo de Alexis para convertir desde los doce pasos, fue Castillo quien se hizo responsable.

Con un tiro alto y violento, al estilo de Vidal, Castillo sentenció el definitivo 4 a 1.

Como suele ocurrir en estos encuentros, el partido se distorsionó por completo con los muchos cambios realizados por ambas bancas. Los dos entrenadores utilizaron las seis permitidas.

Y a favor de un resultado cómodo, Rueda hasta cayó en la sutil demagogia de darle los cinco minutos finales a Paredes, pedido a voz en cuello por el público temuquense que, como ocurre a lo largo de todo el territorio, divide su corazoncito entre el cuadro local -Deportes Temuco- y ColoColo.

Pifiado a la llegada, Rueda “escuchó la voz del pueblo”, como alguna vez dijo el “Puma” Rodríguez en el Festival de Viña.

Fue, como ya se dijo, un triunfo tan claro como merecido y, hasta cierto punto, rehabilitador. Pero que, aún así, no logra despejar las dudas que este equipo deja.

Sigue faltándonos una pareja de centrales que den plena confianza y delanteros que impongan respeto en el rival con su sola presencia. Sagal le puso empeño, fue generoso en su despliegue, pero no es factor de riesgo, al paso que Castillo, sin hacer un partido extraordinario, al menos marcó una leve alza respecto de lo que veníamos observando en ese puesto. En otras palabras, “cortado” Vargas, el ahora delantero del Benfica aparece como la carta excluyente para lo que viene.

De cualquier manera, poco para recuperar la categoría que la Roja en algún momento tuvo.

Y como no somos Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay ni Colombia, seríamos extremadamente ilusos si esperáramos el surgimiento centelleante de un crack que vuelva a dejarnos con la boca abierta y contribuya a subirle los bonos a este equipo de Rueda.

PORMENORES

Partido amistoso internacional.

Estadio: Germán Becker, de Temuco.

Público: 15 mil espectadores, aproximadamente.

Arbitro: Michael Espinoza, de Perú.

CHILE: Cortés; Isla (88’ Pinares), Medel (90+1’ Kuscevic), Maripán, Beausejour (46’ Opazo); Reyes, Hernández (80’ Pulgar); Sagal, Vidal (57’ Valdés), Sánchez; Castillo (85’ Paredes).

HONDURAS: L. López (86’ Menjívar); Beckeles, M. Figueroa, H. Figueroa, Quioto (65’ Chirinos); Izaguirre, Mejías, Acosta (62’ Flores); Elis (75’ Rochez), Lozano (70’ Banegas), y A. López (63’ Bengston).

GOLES: Para Chile, Vidal a los 7’ y 34’ (penal), Alexis a los 61’ y Castillo a los 84’ (penal); para Honduras, López, a los 39’.

Tarjetas amarillas: En Chile, Beausejour y Maripán; en Honduras, Quioto y Mejías.