Un Colo Colo sumamente discretito, no pudo frente al orden que impuso Everton: 1-1

El Cacique sigue dejando mucho que desear. Colectivamente no funciona para nada e individualmente tiene demasiados jugadores en un nivel de malo hacia abajo. Es difícil ganar un partido cuando la claridad, la habilidad y los recursos escasean. Pedirle talento a este equipo ya sería demasiado.

Por EDUARDO BRUNA / Fotos: PHOTOSPORT

Se supone que un equipo discreto, al que le falta rodaje por los varios jugadores que debió reemplazar, vaya mejorando, aunque sea de a poco, partido a partido. No es el caso de Colo Colo, incapaz de superar su evidente mediocridad para fracasar esta vez frente a un Everton sin muchas luces ni recursos, pero al que le alcanzó para salir indemne del Monumental y lograr una paridad 1-1 que colmó absolutamente sus expectativas.

Juega mal este Colo Colo. Por momentos, incluso, realmente mal. Aparte de que carece por completo de juego colectivo, cuenta con jugadores incapaces de hacer la diferencia con algún arresto individual. ¿A qué puede aspirar un equipo que entra al terreno de juego como favorito pero, a poco andar del encuentro, se puede ver que carece casi por completo de argumentos? ¿Qué más que un empate puede cosechar un cuadro que tiene tantos puntos bajos, y entre ellos algunos de partido desastroso? ¿Qué grandes oportunidades de gol puede procurarse un equipo que ni siquiera cuenta con desborde por las bandas?

Bolados, que brilló en el debut, frente a Copiapó, marcando además tres goles, los mismos que anotó en el torneo pasado, recuperó su intrascendencia. El colombiano Castillo no anduvo por ninguno de los perfiles donde lo ubicaron, y si a eso se suma que los laterales de Colo Colo no pueden hacer olvidar para nada a Opazo y a Suazo, tendremos una explicación al menos para entender el porqué, teniendo la pelota la mayor parte del tiempo, al área rival sólo se llega a los ponchazos, pero sin la más mínima claridad ni habilidad. Ni hablar de talento.

Wiemberg, por ejemplo, no lo ha hecho del todo mal defendiendo, pero basta que cruce la mitad de la cancha para que deje de tener relevancia. Y en cuanto a Jeyson Rojas, ¿éste es el mismo Jeyson Rojas que despertó ilusiones como nuevo valor albo surgido de la cantera, y que hasta fue convocado en más de una oportunidad a la selección chilena? Parece que no. Éste debe ser el hermano, o todo un impostor, porque defiende mal y con el balón en los pies es aún peor.

Colo Colo tiene la pelota, domina el partido, pero lo cierto es que produce poquísimo para tanta posesión. El cuadro del año pasado, con todas sus limitaciones, era capaz de provocar entre cinco o seis ocasiones de gol por partido. A éste, en cambio, le cuesta un mundo procurárselas, cuestión que no deja de ser preocupante. Si no pudo ante Everton, y en la fecha pasada apenas pudo frente a Ñublense, está claro que en Copa Libertadores es a bien poco lo que puede aspirar, como no sea a reiterados papelones jugando incluso en su propia cancha.

El gol albo, claramente, fue de otro partido. Se logró gracias a un chispazo del “Kiwi” Rojas, que se las arregló para limpiarse el camino antes de ponérsela en la cabeza a Benegas. Pero fue lo único que el muchacho, ubicado como “volante creativo” ante las ausencias de Gil, Thompson y Palacios, hizo en todo el partido.

Este es un Cacique absolutamente impotente, futbolísticamente hablando. Tiene tan poquitas armas que al final todos caen en la desesperación. Falcón, por ejemplo, la mejor figura alba, porque marcó presencia en las dos áreas y prácticamente se impuso en todos sus duelos, se ganó la tarjeta roja por una más de sus habituales “salidas de cadena”. Saliendo de la cancha, el público albo lo aplaudió a rabiar, sólo que, más allá de su importancia en el equipo, no se puede hacer vista gorda ante la irresponsabilidad que pudo costar el partido, de haber tenido al frente un equipo con un poquito más de ambición para buscar la victoria en lugar de conformarse con el empate.

Porque, aparte de contener y neutralizar, Everton hizo muy poquito por ganar el encuentro. Ni siquiera se animó luego que tasara que el cuadro que tenía al frente carecía prácticamente de todo. Al igual que el gol albo, el tanto viñamarino surgió del atrevimiento del recién ingresado Henríquez, que recibiendo libre por la izquierda, y sabiendo que todo arquero da el paso al frente, suponiendo el centro, la puso violentamente entre el palo y la humanidad de Cortés, que absolutamente sorprendido nada pudo hacer para evitar el empate.

Para la hinchada alba lo peor es que no se ve por dónde este equipo puede en algún momento funcionar. Aparte de que carece absolutamente de colectivismo, tiene demasiados jugadores tronquitos como para aspirar a una pronta mejoría.

Minuto 48, violento zurdazo del lateral izquierdo evertoniano Alejandro Henríquez, que sorprende a Cortés y establece el 1-1.

PORMENORES

Campeonato Nacional, quinta fecha.

Estadio: Monumental.

Público: 35 mil espectadores, aproximadamente.

Árbitro: Felipe González.

Colo Colo (1): B. Cortés; J. Rojas, M. Falcón, R. González, E. Wiemberg; E. Pavez, C. Fuentes, M. Rojas; M. Bolados, L. Benegas, F. Castillo. DT: Walter Lema. Cambios: 60’, D. Lezcano por Bolados; 70’, A. Bouzat por M. Rojas; 82’ D. Gutiérrez por Benegas.

Everton (1): F. Torgnascioli; F. Campos, R. Echeverría, D. Oyarzún; J. Espejo, A. Madrid, B. Berríos, L. Montes, C. Riquelme; M. Campos, S. Sáez. DT: Francisco Meneghini. Cambios: 46’, A. Henríquez por Riquelme; 68’, C. Medina por Espejo; 83’ B. Soto por Berríos; 86’ L. Pastrán por F. Campos.

Goles: 44’, Leandro Benegas, de cabeza (CC); 48’, Alejandro Henríquez (EV).

Tarjetas amarillas: Pavez, Bolados y Castillo (CC); F. Campos y Riquelme (EV).

Expulsado: 78’, Maximiliano Falcón (CC).