Retorno conveninte

Un retorno conveniente

El retorno de los partidos del fin de semana, de la lucha por el título o al menos por sobrevivir dignamente, parece ser algo que a todos les conviene. Debemos estar felices, dichosos, expectantes.

Por SERGIO GILBERT 

No es difícil entender las motivaciones que tuvieron los diversos actores para, finalmente, decidir el retorno del fútbol de Primera División y de Primera B este fin de semana.

A nadie le convenía que continuara todo detenido. Había muchos intereses en juego.

El gobierno, por ejemplo, necesitaba dar señales de que el país estaba volviendo a la “normalidad” para que por fin comenzara la anhelada “reactivación económica”. Por eso, La Moneda no dudó en incentivar que uno de los suyos fuera el que lograra vencer en las últimas elecciones de la ANFP. El triunfo de Pablo Milad, el ex intendente del Maule, fue una jugada estratégica y sin duda monitoreada desde el Ejecutivo. Con él a la cabeza del fútbol, destrabar la detención del torneo era, al menos, más rápido, menos burocrático porque requería solo de poner de acuerdo a los que ya estaban de acuerdo. Un punto a favor para el gobierno. O dos. Y eso cuenta cuando se está preocupado de las encuestas.

Al Canal del Fútbol (CDF), el dueño de los derechos televisivos del torneo, por cierto que le urgía que volviera pronto la actividad. La empresa Turner estaba cumpliendo parte de su trato -entregarle mensualmente a los clubes su parte convenida- pero entendía que sin la pelota rodando, el juego de dar sin recibir nada a cambio no daba para más. Es un hecho que si el fútbol no se reactivaba ya, en las próximas semanas se vendrían fuertes presiones del CDF hacia la ANFP por incumplimiento de contrato de una de las partes. Las demandas ya estaban escritas en el bufete de los abogados de la compañía. Y no cabe duda que en esa disputa judicial, el CDF tenía todas las de ganar.

Y los dueños de los clubes -empresarios, representantes y dueños de factoring- habrían salido a llorar miserias para lograr acuerdos y perdonazos. Como buenos representantes de la teoría liberal y societaria.

Por último, la llamada “industria” del fútbol local requería de este regreso. Es un hecho que no solo los futbolistas, entrenadores, preparadores físicos y kinesiólogos viven de esta actividad. Hay miles de personas que, aunque no tienen contratos ni las más mínimas garantías de un trabajador, ocupan espacios que les da fútbol para lograr sustentos. El canchero, el manicero, el que vende café o sándwich de potito, el que cuida los autos cuenta con ese mínimo para el sustento. No debería ser así. Tendría que haber un sistema mediante el cual ese trabajador pudiera cuidarse y no salir a laborar durante una pandemia. Pero así no se estila por estos lados.

Por todo, el retorno de los partidos del finde semana, de la lucha por el título o al menos por sobrevivir dignamente, parece ser algo que a todos les conviene. Debemos estar felices, dichosos, expectantes.

Incluso a los periodistas que ya estamos chatos de escribir o hablar sobre qué entrenador le conviene a Alexis en Inter o a qué club debe irse Claudio Bravo. Queremos debatir de si la UC logrará el tricampeonato, si la U de Caputto de verdad estalló, si Colo Colo, que está bien al fondo de la tabla, va a entrar pronto en crisis. Eso queremos. Ahora a lo nuestro, como nos decía Julito Martínez.

Pero, de todas maneras, cabe la pregunta: ¿Este era realmente el momento de regresar? Más bien. Más allá de los protocolos sanitarios que hoy todos los clubes juran que obedecerán y de las evidentes necesidades de normalización, ¿alguien puede asegurar que no se están corriendo riesgos altos con este retorno?

Viendo las cifras diarias del Minsal, observando el comportamiento de la gente, sabiendo muy bien que necesariamente se producirá un rebrote del Covid 19, es obvio buscar a algún responsable entre los actores que propiciaron esta vuelta del campeonato que sea capaz de decir que este era el momento de ver partidos, de volver al estadio.

Que levante la mano el que puede garantizar eso.