Un triunfo entre la miseria

El año pasado, la Selección Chilena derrotó 2-0 a Brasil en el arranque de las clasificatorias a Rusia 2018. El triunfo nacional permitió dejar descansar la jornada del 15 de agosto de 2000, cuando Chile había registrado su último éxito ante el Scratch.

En las olvidables clasificatorias al Mundial de Japón y Corea, los dirigidos por Nelson Acosta regalaron a la afición chilena el único momento agradable del período, alcanzando, así, los siete triunfos en partidos frente al Scratch, que dos años más tarde se convirtió en pentacampeón planetario.

Lo cierto es que Chile llegó muy golpeado al lance en Ñuñoa, con dos triunfos, un empate y tres derrotas a cuestas y el escándalo del “Cucutazo” aún golpeando en la interna de la Selección (en la preparación del partido ante Venezuela, en julio de 2000, jugadores chilenos fueron conversando animadamente con algunas mujeres en un hotel de Cúcuta, donde la Roja se hospedó para preparar el partido).

Por eso, y por las bajas presentaciones de ese año (1-4, en Buenos Aires; 0-1, en La Paz, y 1-1 con Perú en Santiago), había pocas expectativas en la afición, las que se acrecentaron al reconocer los pergaminos del rival que estaba fraguando el éxito que conseguiría en el Mundial de 2002.

En la fría jornada de Ñuñoa, el equipo nacional demostró un funcionamiento casi perfecto, ayudado en gran parte por el ingreso de David Pizarro en el primer tiempo, en reemplazo de Marco Villaseca, en una arriesgada apuesta de Acosta que encontró premio en los tres goles chilenos, todos de excelente factura: el primero, de Fabián Estay, fue un tiro rasante que dejó sin opción a Dida; el segundo, obra de Zamorano, vino tras una genial “pantalla” de Salas que desacomodó a la defensa brasileña.

El tercero surgió de los pies del “Matador”, tras un largo pelotazo cruzado de David Pizarro, que dejó solo al artillero frente al arquero rival, a quien batió con un zurdazo inapelable.

Lo que aconteció después es por todos conocido: nueve derrotas consecutivas que enviaron a Chile al sótano de las posiciones en Sudamérica, purgando así múltiples errores de quienes no supieron capitalizar el buen pasar de la Roja tras Francia 98 y la regular presentación en la Copa América de 1999. Sin embargo, tras el 2-0 de octubre de 2015, este partido es una anécdota en el historial de la Selección, una positiva, en ese calamitoso camino a Japón y Corea 2002.

La ficha del partido:
Eliminatorias Mundial 2002, fecha 7
Estadio Nacional, Santiago – Árbitro: Epifanio González (Paraguay)

CHILE (3):
Nelson Tapia; Pedro Reyes, Ronald Fuentes, Ricardo Rojas; Francisco Rojas, Marco Villaseca (13’ David Pizarro), Pablo Galdames, Rodrigo Tello, Fabián Estay; José Marcelo Salas (82’
Moisés Villarroel), Iván Zamorano (87’ Héctor Tapia). Director técnico: Nelson Acosta.

BRASIL (0): Dida; Evanílson, Edmílson, Antonio Carlos Zago, Roberto Carlos; Marcos Assuncao (46’ Djalminha), Emerson, Alex (61’ Marques), Ricardinho, Rivaldo; Márcio Amoroso (46’
Luizao). DT: Vanderlei Luxemburgo.

GOLES: 26’ Fabián Estay (CHI); 43’ Iván Zamorano (CHI); 75’ José Marcelo Salas (CHI).
INCIDENCIA: Expulsado a los 89’ David Pizarro (CHI).