Un vasco que luce en Bellas Artes

Hace 23 años, el restorán Txoko Alavés se convirtió en un foco gastronómico imperdible en el barrio Bellas Artes de Santiago. A pasos del metro del mismo nombre, este clásico local sorprende con algunos cambios en la forma y en el fondo.

Por EL ÁGORA

El Txoko (lugarcito o «picada» en euskera), como lo conocen sus clientes, mantiene la misma esencia con la que fue fundado justo en el año 2000 por vascos llegados desde Álava: rica comida, ambiente familiar y excelente atención. Sin embargo, ahora también introduce algunas variantes en su ya larga hoja de ruta.

A saber: al cambio de administración -Ivette e Iván González son ahora sus encargados- se suman nuevos platos y tragos en la carta. «Potenciar nuestra oferta, innovar, ofrecer sabores inéditos, esa es la idea», dice Iván, cuando responde sobre estas variantes.

«No necesariamente los nuevos platos tienen que ver con el cambio de estación y la llegada del próximo invierno. Se trata de sorprender a los clientes con más variedades de productos, muchos de ellos ligados al mar».

Así, ahora podremos disfrutar de:

– Paella mar y tierra: con camarones, choros, almejas, guisantes, langostinos, pollo y todos los secretos de la casa.

– Sopa marinera: mix de mariscos y merluza austral.

– Cochinillo (de 5 kilos, aproximadamente) al horno, sazonado con el máximo sabor vasco.

– Tabla ibérica: pulpo al ajillo, queso de oveja, camarones al pil pil, tostadas con kanikama y atún, jamón serrano, aceitunas, tomates cherry y salsa al alioli.

Entre los nuevos tragos, destaca el aperitivo manzana verde/vodka, muy delicado y refrescante.

«De a poco iremos dando una nueva impronta, pero siempre dentro de sus tradicionales rasgos distintivos, que lo convierten en uno de los restoranes más importantes del barrio Bellas Artes, un sector gastronómico y turístico por excelencia», cierra Iván.