Una categoría apasionante

La lucha por el ascenso a la Primera A le ha dado a la B un nivel impensado por el equilibrio de fuerzas en el nutrido grupo que busca la liguilla de promoción y por la gran cantidad de jugadores que han mostrado condiciones para lucirse en la serie superior.

Por GERARDO SILVA 

Sin lugar a dudas, la Primera División B es un torneo siempre lleno de emociones, y esta temporada 2020 no ha sido la excepción, aunque claramente en un torneo distinto al de costumbre.

Hemos podido ver cómo cada uno de los equipos se ha esforzado al máximo para convivir primero con la pandemia, cumpliendo con cada uno de los requerimientos sanitarios para poder darle vida a este torneo. Luego, hacerle frente con muchísima voluntad y sacrificio a un fixture apretado e inusual: se deben jugar 28 partidos en un tiempo récord, situación que hasta ahora se ha podido cumplir no exento de dificultades; por ejemplo, el covid-19 ha hecho estragos en algunas instituciones, por lo que el departamento de competiciones de la ANFP ha tenido que modificar en reiteradas ocasiones su calendarización.

Es así como, a la fecha, ya tenemos muchas cosas que contar. Primero que todo, decir que, con su último resultado (2-3 en su visita al Lucio Fariña Fernández de Quillota), Deportes Valdivia  ha dejado de pertenecer a esta categoría y estará en la Segunda División profesional en la temporada 2021. Esto se debió a la pésima campaña del año anterior, cuando solamente lo salvó del  descenso el estallido social y porque en el presente torneo no alcanzó a ponderar lo suficiente para mantenerse en la categoría de plata de nuestro fútbol.

Así las cosas, los equipos que están en la parte baja ya empezaron a respirar más tranquilos, como les sucedió a San Luis de Quillota, Deportes Santa Cruz , Club Atlético Barnechea, y Santiago Morning, mientras todos los demás siguen dando la pelea por instalarse en la liguilla de promoción. Son muchos los candidatos en este grupo: Rangers de Talca, Unión San Felipe, Deportes Melipilla, Deportes Puerto Montt, Deportes Copiapó, Deportes Temuco, Cobreloa, Magallanes y San Marcos de Arica. Ninguno de ellos escatimará esfuerzos por conseguir este primer objetivo que les permita, en una liguilla exprés, llegar a la Primera División del fútbol chileno.

Cuento aparte es Ñublense de Chillán, un equipo que durante toda la temporada se ha mantenido en el primer lugar y que, luego de suspender varios partidos debido a que los alcanzó el covid-19, aún se mantiene en el primer lugar: de acuerdo a la proyección, pareciera ser que se coronará campeón antes del término del torneo. Matemáticamente, cuando restan 21 puntos por jugar, le faltan 13 para conseguir el objetivo, pero es posible que con 9 más podría dar la vuelta olímpica. 

La verdad es que esta Primera División B se ha transformado en una linda categoría, muy competitiva e inestable también para los entrenadores: ocho de sus 15 técnicos fueron reemplazados. Cobreloa, Copiapó, San Felipe, San Luis, Santiago Morning, Deportes Valdivia, Melipilla y Magallanes vieron partir anticipadamente a sus respectivos técnicos. Como se puede ver, no hay mucha paciencia ni tiempo para esperar en un torneo tan apretado. 

En una seguidilla de partidos hemos podido observar también muchísimos jugadores que tienen un nivel competitivo como para estar en primera división; por lo pronto, ya hay dos futbolistas que fueron transferidos durante la competencia: Joaquín Montesinos, de Deportes Melipilla, y Gonzalo Álvarez, de Unión San Felipe, a Audax Italiano. Dos volantes de mucha jerarquía dejaron anticipadamente la primera división B para ir y mostrar sus cualidades a la Primera División de nuestro fútbol.

Hay otros eficientes futbolistas que la próxima temporada podrían ver cumplir sus sueños: Yorman Zapata, destacado delantero de Magallanes; Byron Bustamante, volante mixto, y el buen arquero Daniel Castillo, ambos de Deportes Puerto Montt; Cristopher Díaz, lateral volante por la banda derecha de Rangers de Talca; Gonzalo Soza, goleador de la categoría, y Christopher Barrera, ambos de Deportes Melipilla; Francisco Salinas, de Unión San Felipe; el propio Matías Pinto, quien se transformó en pieza fundamental para el crecimiento de Ñublense de Chillán; Bairon Monroy, potente delantero y Brayan Manosalva, un excelente y emergente portero para el fútbol chileno, ambos de San Marcos de Arica. Y no nos podemos olvidar de José Tiznado, de Deportes Copiapó, que ha tenido una gran temporada y se perderá el resto de la competencia por una factura de tibia que tuvo en el último partido.

Muchas son las bondades que podemos seguir destacando de esta categoría. Por ahora, estaremos atentos al desenlace. En las próximas fechas seguramente vamos a tener campeón y también a los cuatro clasificados para la liguilla por un segundo ascenso.