Una propuesta de Constitución por los derechos fundamentales

La diferencia entre un derecho humano de un derecho fundamental tiene que ver con esos mecanismos establecidos para asegurar la eficacia de los derechos. Y es en esta propuesta de Carta Fundamental donde encontramos múltiples mecanismos dirigidos a asegurar la eficacia de esos derechos.

 

El 04 de septiembre próximo, el pueblo de Chile se pronunciará aprobando o rechazando la propuesta de Nueva Constitución Política de la República, elaborado por la Convención Constitucional. Ad portas de tal trascendentalmomento, y encontrándonos en un escenario político-social complejo, en el que son escasas las ideas relevantes que circulan y que deberían construir nuestro sano debate, imperando en este escenario el agravio y la violencia, quería compartir algunas ideas que me parecen deben hacernos retornar a ese sano debate de ideas, en pos de buscar lo mejor para Chile.  

La propuesta de Nueva Constitución, como obra humana que es, claro está que es perfectible. Sin perjuicio de ello, estimo que existen muy buenas razones para aprobarla. El origen democrático, la forma de Estado que establece, el reconocimiento a la plurinacionalidad, los sistemas de justicia y los derechos fundamentales son, a modo de ejemplo, aspectos de una relevancia trascendental al momento de adoptar una decisión política como la que se nos presenta en lo inmediato.

Me centraré especialmente en uno de estos elementos, que es uno de los pilares esenciales de todo Estado: los derechos fundamentales.

¿Qué son los derechos fundamentales? Para el jurista español Gregorio Peces-Barba Martínez(QEPD), uno de los padres de la Carta Fundamental Española de 1978, los derechos fundamentales son aquellas pretensiones morales justificadas, que emanan de los valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad, los que, a su vez, dimanan en cuanto a su fundamento de la dignidad humana, los cuales han sido reconocidos por explícitamente en la Constitución de un Estado, en la ley y en tratados internacionales, respecto de las cuales el Estado ha establecido mecanismos dirigidos a asegurar su eficacia. 

Para el catedrático español existía una diferencia conceptual relevante entre “derecho fundamental” y “derecho humano”. El matiz radica, esencial y precisamente, en el último elemento que contempla la definición antes expuesta, esto es, en los mecanismos dirigidos a asegurar la eficacia de los derechos. En ese sentido, por definición, un derecho humano tendrá ese componente moral y jurídico en cuanto a su reconocimiento, más no ese componente que se condice con los mecanismos previstos para asegurar la eficacia del derecho, que trasciende lo jurídico y que se relaciona con lo político.

Lo cierto es que la propuesta de Nueva Constitución contempla toda lo necesario para que, desde lo jurídico y, específicamente, desde la norma más fundamental de un Estado, podamos afirmar que existe un reconocimiento explícito de nuestros derechos fundamentales, y se establecen mecanismos concretos dirigidos a asegurar su eficacia, esto es, a poder ejercerlos.

En efecto, lo primero que se debe destacar, ya en su artículo 1.1., es que se contempla la forma de Estado más idónea y apropiada para la satisfacción de los derechos, cual es, el Estado Social y Democrático de Derecho. Esta forma de Estado permite que asuma un rol preponderante y principal, y no subsidiario, en la satisfacción de los derechos.

Lo segundo, es constatar el reconocimiento de los valores -esas “pretensiones morales justificadas”, de las cuales nos hablaba don Gregorio Peces-Barba- que infundan la República: la solidaridad, la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza, lo que consta en el artículo 1.2. de la propuesta de Nueva Constitución.

Un tercer elemento: el reconocimiento explícito del rango constitucional de los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Chile y que se encuentren vigentes, los principios generales del derecho internacional de los derechos humanos y el derecho consuetudinario, los que además forman parte integral de la Carta Constitucional, según lo establece el artículo 15.1.de la propuesta.

Otro aspecto que merece ser destacado en relación a esta materia, es el reconocimiento de un catálogo de derechos que consta en el Capítulo II, que lleva por intitulado “Derechos Fundamentales y Garantías”, que se extiende desde el artículo 17 hasta el artículo 126. En el desarrollo del capítulo encontramos un catálogo consistente de derechos de diversa índole: civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales. Se propone a Chile, así, una Constitución que nos coloca a la vanguardia en este ámbito, constituyendo, también, un enorme desafío y responsabilidad asegurar la eficacia de todos y cada uno de estos derechos y libertades.

Por cierto, un quinto y capital cuestión a destacar dice relación con aquello que distingue a un derecho humano de un derecho fundamental, como veíamos al comienzo. Tiene que ver con esos mecanismos establecidos para asegurar la eficacia de los derechos, como señalaba el jurista y profesor español. Y es que en esta propuesta de Carta Fundamental encontramos múltiples mecanismos dirigidos a asegurar la eficacia de los derechos. Sólo por mencionar algunas: 

  • (i.) las acciones constitucionales establecidas y reguladas entre los artículos 119 y 122, y en especial, la acción de tutela de derechos fundamentales, del artículo 119, que permite judicializar conductas que afecten cualquier derecho fundamental reconocido, incluso, los denominados derechos económicos, sociales y culturales, cuestión que la actual Carta Fundamental de 1980 no contempla;
  • (ii.) la reserva de ley para el desarrollo normativo de determinados derechos, como lo es, por ejemplo, en el caso del derecho a la educación (artículo 35.6.) y el derecho a la seguridad social (artículo 45.2.), lo cual da una garantía de estabilidad en el desarrollo de los derechos, puesto que no cualquier gobierno de turno podrá llegar y cambiarlos: requerirá de una ley; y,
  • (iii.) la creación de la Defensoría del Pueblo, ente que tendrá como función la promoción y la protección de los derechos humanos asegurados en la Carta Fundamental, en tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.

Tenemos la oportunidad de aprobar la Constitución de los derechos fundamentales. Seamos responsables.