Vamos mal… y a nadie parece importarle

Todo esto que está pasando ahora no es nuevo en el fútbol chileno. La existencia de los dobles contratos, las acusaciones de arreglos de partidos, las suplantaciones de identidad han sucedido siempre en estos lados.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: LAUTARO DE BUIN

El Tribunal de Disciplina de la ANFP determina la desafiliación de Lautaro de Buin del fútbol profesional chileno -por denuncias sobre la existencia de dobles contratos y una serie de irregularidades en la administración del club- y el argumento de la defensa de los sentenciados es que “eso es algo que ha pasado siempre y que hacen muchos clubes hoy en día”. Y lo curioso es que tienen razón (aunque muchos prefieran hacerse los santurrones).

El mismo equipo conocido como Toqui, es sindicado en un medio de comunicación como protagonista de un eventual arreglo de partidos, de utilización de coimas. Por supuesto, todos dicen no tener idea de qué se está hablando pese a que antes de que esto apareciera en la tele había filtraciones sobre el tema. Y en la ANFP, menos. Tras decir que no tienen ninguna denuncia “formal” y que recurrirán a la Fiscalía de Alta Complejidad para que se encargue de investigar, el ente, a través de su presidente Pablo Milad, desliza que el asunto no lo ve tan claro y que en la ANFP se reservan el derecho a ejercer las acciones legales pertinentes si es que no se llega a probar la denuncia. En términos muy simples: se está alertando al medio y al periodista denunciantes, una querella por injurias. Clásico. Siempre es más conveniente y fácil apuntar al mensajero…

No es todo. La propia ANFP ha actuado en forma pasiva en el grave caso que involucra al arquero de Unión La Calera, Alexis Martín Arias, quien, según se está investigando, habría sido suplantado en la aplicación de un examen PCR. La PDI, de hecho, ubicó al supuesto suplantador quien está a la espera de ser formalizado. Pero para la ANFP el tema le resbala: está en la justicia y el presidente Milad sale con la frase preferida de los que no quieren meterse en problemas ni dañar a un aliado (en este caso, el club calerano): “Dejemos que los tribunales hagan su trabajo”.

Claro, todo esto que está pasando ahora no es nuevo en el fútbol chileno. La existencia de los dobles contratos, las acusaciones de arreglos de partidos, las suplantaciones de identidad han sucedido siempre en estos lados. Y eternamente han terminado en lo mismo: echándose tierra encima, culpando a los periodistas y cortando los hilos siempre por lo más delgado, haciendo pagar las faltas a quienes son más víctimas del sistema que sus auténticos victimarios.

Cierto, al fútbol no se le pueden pedir estándares mayores o diferentes a los que tiene el país hoy. Si la corrupción, los arreglines, la desigual acción de la justicia ante los mismos delitos es pan de cada día, no habría porqué exigirle al fútbol mayor grado de santidad.

Mejor es seguir así. Vamos derechito al despeñadero, pero no hay problema. A nadie le importa. Cerremos los ojos y echémosle para adelante no más… Total, igual todo esto se va a olvidar en algún momento. La función debe continuar.