Vergüenza Parque O'higgins 2000 Copa Davis

Vergüenza en el Parque O’Higgins

El 7 de abril de 2000 se inició la serie de Copa Davis entre Chile y Argentina, cuyo ganador accedería al repechaje del Grupo Mundial en septiembre de ese año. Lo que parecía uno de tantos enfrentamientos entre nacionales y trasandinos, pronto desembocó en una jornada teñida de vergüenza por culpa de parciales chilenos.

La serie se jugó en el Parque O’Higgins, donde se habilitó un court central con capacidad para más de 10 mil personas en el anfiteatro del recinto (actual Arena Santiago). La tensión se sintió en el ambiente desde el primer punto que disputaron Marcelo Ríos y Hernán Gumy, a quienes les correspondió abrir la serie.

Ríos, animador constante del circuito, ya había protagonizado un tenso encuentro frente a Gumy en la serie jugada en Buenos Aires en 1998, donde llegó como número 1 del mundo. En Santiago, el “Chino” pudo imponer la categoría que lo tenía aún dentro de los mejores del mundo, derrotando al argentino en el improvisado escenario con parciales de 6-4, 6-3, 3-6 y 6-1.
En el segundo partido de la jornada del viernes, Nicolás Massú enfrentó a Mariano Zabaleta, buscando la confirmación del dominio chileno que veía con expectación la opción de irse 2-0 arriba al cabo del primer día.

Pero el partido entre Massú y su rival fue el momento propicio para que los ánimos de la barra chilena se exacerbaran, al punto de comenzar las interrupciones del match, pese al esfuerzo de los árbitros y de la intervención del capitán chileno, Patricio Cornejo, e incluso del mismo Ríos, tratando de persuadir a la gente de jugar con “normalidad”. Tras imponerse Zabaleta en el primer set por 7-5, el equipo argentino comenzó a acusar el lanzamiento de objetos a su zona técnica.

Massú se impuso por 6-2 en la segunda manga y Argentina ganó el tercer set por 7-6 (1), por lo que se encaminó a igualar la serie. En momentos en que el cuarto set mostraba ventaja de 3-1 para el argentino, vinieron dos advertencias al equipo chileno por la conducta del público, que se tradujeron en un rápido 40-0 en favor de Argentina, que ya se acercaba al empate.
Nuevos roces entre Zabaleta y un juez de línea hicieron estallar lo que se temía: una lluvia de objetos a la cancha, la rápida salida del equipo argentino rumbo a camarines y una inusitada lluvia de sillas, que instalaron la jornada como una de las más vergonzosas en la historia de Copa Davis.

Tras el bochornoso desenlace, se confirmó el retiro de la delegación trasandina, lo que otorgó “por secretaría” el 5-0 en favor de Chile, que no tuvo ni tiempo de celebrar la singular victoria puesto que fue sancionado con no intervenir en el repechaje del Grupo Mundial, donde le correspondía jugar frente a Marruecos. Además, se sancionó a los chilenos con el pago de 47.800 dólares y la prohibición de hacer de locales hasta 2003 (luego se reconsideró esa medida y se rebajó hasta 2002).

El aprendizaje fue brutal, y sacó a colación incluso aspectos sociológicos al analizar la conducta de parte del público, que no tenía mucha explicación frente a lo inaudito del hecho. Pero junto con las suspensiones y el bochorno, se constató que ni siquiera contando con el mejor tenista nacional de todos los tiempos, Chile pudo avanzar siquiera al Grupo Mundial de Copa Davis.
Fueron sus relevos (Massú y Fernando González) los encargados de devolver a Chile a la élite del tenis mundial, en 2005.