Violencia de género en el fútbol chileno: tirando la pelota al córner o cuando improvisar es el juego…

Los casos de Jordhy Thompson en Colo Colo y de Cristóbal Campos en Universidad de Chile ponen en jaque la falta de protocolos y las precarias normativas en la ANFP y los clubes para enfrentar conflictos de los cuales no está exento… 

Por CAMILO REY / Foto: AGENCIAS

Más allá de la fantasía millonaria que representa para los hinchas la contratación de figuras reales o ficticias para sus equipos, el fin de año del fútbol chileno está marcado por dos casos de violencia de género que remecen a los dos principales clubes nacionales y que demuestran la falta de protocolos reglamentarios que debieran reglamentar las respuestas a este tipo de crisis.

Por desgraciada coincidencia, para Colo Colo se ha convertido en una “brasa ardiente” la situación del joven jugador Jordhy Thompson, en prisión preventiva tras las acusaciones de femicidio frustrado por parte de la defensa de su ex pareja. Coincidiendo con una propuesta para jugar en el Oldenburgo de Rusia, la Justicia ofreció al futbolista una fianza de 100 millones de pesos para levantar el arraigo que le afecta, lo cual puso en jaque al entorno de Thompson debido a la complejidad de financiar esa instancia legal que –de otro lado- le redituaría al club 500 mil dólares por el préstamo.

Por otra parte, Universidad de Chile acaba de confirmar la rescisión de contrato del portero Cristóbal Campos, una figura de gran futuro que, incluso, fue convocado a la selección nacional por Eduardo Berizzo. La decisión se produce luego de que el 21 de diciembre la Fiscalía Local de Talagante decretara una medida de protección a favor de la pareja del arquero, debido a las amenazas de muerte que habría realizado el futbolista, en el contexto de violencia intrafamiliar (VIF). Mientras se desarrolla la investigación correspondiente, “la Fiscalía ha adoptado las medidas que permitan cautelar la seguridad de la víctima”, según señaló el Ministerio Público.

Poco antes de ambos casos, en Valparaíso se había producido otro episodio de violencia de género, que le costó su lugar en las selección al zaguero Matías Fernández, quien milita en Independiente del Valle de Ecuador.

Improvisar es el juego

En suma, como parte de la sociedad a la cual pertenece, el fútbol se remece con estas expresiones condenables de agresiones y violencia intrafamiliar que hasta hoy tuvieron distintas respuestas de Colo Colo y Universidad de Chile: una parcial y otra radical. No obstante las intenciones demostradas a través de reuniones y mesas de trabajo, la ANFP y los clubes carecen hasta ahora de protocolos y normativas estrictas que le posibiliten abordar los casos con determinación y uniformidad en las medidas y respuestas que requieren hechos de esa gravedad.

Al fin, como en muchas otras áreas de la actividad, por ahora se reacciona de acuerdo a cada caso y, ante la carencia de un soporte normativo que establezca sanciones correspondientes a las faltas cometidas en el contexto de VIF y violencia de género, se sigue improvisando. Y frente al peligro –como aconseja la jerga futbolera-, tirando la pelota al córner…