¿Viste lo que pasa, Esteban Paredes, cuando se enfrenta a los poderosos?

Después de once años de un polémico partido, y luego de casi siete meses de logrado el record de máximo anotador de los campeonatos nacionales, unos “expertos” en estadísticas descubrieron que tal marca debe anularse. Los especialistas en medicina mental tenían razón: el ocio y el encierro, productos de la pandemia, nos van a dejar a todos más rayados que puerta de perrera.

Por EDUARDO BRUNA

El ocio, el tedio, y el normal aburrimiento que provoca la pandemia, tiene extraordinariamente preocupados a los expertos en salud mental, que temen que tanto tiempo encerrados, viendo las mismas caras día a día, terminen con miles de chilenitos “rayando la papa”, “peinando la muñeca” y más rayados que puerta de perrera. Los integrantes de la Asociación de Investigadores del Fútbol Chileno, vinculados a la U, parecen ser la mejor muestra de que esos temores para nada carecen de sustento: después de nueve años de un partido polémico, y casi siete meses después de que Esteban Paredes quebrara el legendario record de “Chamaco” Valdés como máximo anotador de los torneos nacionales, los sesudos historiadores descubrieron la rueda y la pólvora juntitas, al señalar que en realidad al goleador albo hay que descontarle un golcito anotado en 2011 frente a Cobresal, porque ese partido el “Cacique” lo perdió por secretaría y el marcador quedó 3-0 a favor del elenco minero.

Rodrigo Robles, gerente de Ligas de la ANFP, suscribió de inmediato el engendro, expresando que “Paredes tiene 215 goles y, por ahora, comparte el record con “Chamaco” Valdés. Así lo demuestran nuestros registros históricos”.

El caso ha resultado tan insólito y rocambolesco que hasta el inefable “Chino” Ríos decidió terciar en la polémica con un lapidario “once años después… hueones pencas. Son una vergüenza para el fútbol chileno”.

Y es que el mismo gerente Robles pareciera olvidar que el goleador, tras su anotación número 216, la tarde del 5 de octubre del año pasado frente a la U, en el Monumental, fue objeto de una ceremonia de homenaje en la misma sede de la ANFP, donde incluso inauguró, al más propio estilo “hollywoodense”, un “Paseo de la Fama” con una placa en su honor en el piso.

Eso sin contar la locura vivida en el reducto albo aquella tarde memorable para su hinchada. Y es que, aparte del gol que dejaba atrás la marca de “Chamaco”, Colo Colo había vencido 3-2 al archirrival con un tanto en los descuentos anotado por el central Julio Barroso.

Según los miembros de la Asociación de Investigadores del Fútbol, Paredes, el plantel de jugadores, el público y el directorio de Blanco y Negro, hicieron por completo el loco festejando un record que, para ellos, no existe.

La propia ANFP, antro de sinvergüenzas e incapaces, borra ahora con el codo lo que escribió con la mano a fines del pasado año.

¿Por qué se anuló ese partido de 2011, entre Colo Colo y Cobresal? Porque alguien le sopló al club minero que en la banca alba esa tarde estaba Joan Muñoz, jugador que venía de O´Higgins pero que no había sido inscrito por los sagaces personeros de Blanco y Negro. Oficializado el “pataleo”, la ANFP determinó que el partido lo ganaba Cobresal por 3-0, metiéndose por buena parte una conquista de Esteban Paredes que, además, fue un “pedazo de gol”, como dice el “Negro” Palma.

Sin embargo, ¿es lícito y justo que, castigando a Blanco y Negro por su grosera metida de pata, tuviera que pagar culpas Paredes, que por cierto nada tenía que ver en el entuerto? Pareciera que no. Mucho menos cuando ni siquiera de parte de los pillines de la concesionaria existió la más mínima intención de dolo o de trampa, toda vez que Muñoz ni siquiera jugó por el “Cacique” ni en ese polémico partido ni en ningún otro. 

Enterado Paredes de todo este lío, respondió tranquilo y criteriosamente que “no me preocupa. El record me pertenece y así lo reconoce todo el mundo. Todos mis goles fueron legítimos y conquistados en cancha”.

Lo que más llama la atención en todo este lío es la oportunidad con que se desempolvó un hecho ocurrido hace ya una década. Que, por lo demás, nunca se sacó a colación cuando Paredes luchaba partido a partido primero por alcanzar a “Chamaco” y luego superarlo. ¿Por qué nunca antes se dejó planteada esta duda y se aclaró que el artillero albo estaba un gol más lejos de lo que todo el mundo creía y decía?

Ustedes, lectores, saben de sobra la frase del “Bombo” Fica frente a cierto tipo de situaciones extrañas y rocambolescas, aunque no vamos de ningún modo a recordar ese “sospechosa la huevá…”, porque sabemos que en estos tiempos de pandemia y confinamiento nos leen también muchos niños, y no queremos ser un mal ejemplo para nadie.

¿Tendrá algo que ver el papel preponderante que durante todo este tiempo ha jugado Paredes en la ingrata y ríspida negociación entre los jugadores y la empresa Blanco y Negro por la rebaja arbitraria de los sueldos? Porque para Mosa y los pillastres que lo acompañan el “Tanque” ha hecho de líder de sus compañeros, por más que los argentinos del plantel popular, acostumbrados a estos “quilombos” y con harta personalidad para enfrentarlos, hayan jugado un papel tan importante como el goleador en las muchas fallidas reuniones llevadas a cabo para intentar superar el problema.

Y es que, hasta ahora al menos, Blanco y Negro no ha dicho “esta boca es mía” en toda esta artificial polémica. Es más: considerando que, salvo Mosa, todos los otros frescolines que ocupan la mesa de la concesionaria sólo se declaran albos por protocolo y conveniencia, ¿no será que hasta ellos mismos les tiraron triguito a estos investigadores chantas y de pacotilla?

El fútbol chileno, que aparte de malo está cada vez más maleado y corrupto desde la llegada de las Sociedades Anónimas Deportivas, permite pensar y elucubrar cualquier cosa, por más disparatada que le pueda parecer un argumento como este a los ingenuos recalcitrantes.

La historia la llevan al mármol los historiadores, pero la hacen los pueblos, tropa de agilaos ociosos.  Y, para el pueblo, Paredes es el hombre record en lo que a conquistas en torneos nacionales concierne. Ninguno de estos rebuscados y “científicos” argumentos y datos van a cambiar eso.

¡Chúpense esa, tropa de zopencos…!

Revisa el compacto del partido de la polémica, con el golazo de Esteban Paredes.