“Volar en mil pedazos y ser feliz”: desclasificamos “Fome” de Los Tres (Parte IV y final)

A finales de los 90 se publicó uno de los discos que probablemente se ha considerado como uno de los más emblemáticos del rock chileno de esa década y también de su historia: “Fome”. Producido y grabado entre montañas y rascacielos neoyorkinos, contó con la colaboración del experimentado ingeniero Joey Blaney, quien trabajó meticulosamente en junto a Los Tres en cada uno de los detalles de este registro análogo. En esta crónica de cuatro capítulos te contamos sobre esta gesta noventera del rock penquista:

Por RODRIGO CABRILLANA / Foto:GENTILEZA DE GERMÁN BOBE

(Relato basado en el libro “Estallar en mil pedazos y ser feliz”)

Capítulo IV: “Fome”, disco ícono de naturaleza gris

Pero, siguiendo con las anécdotas que son muchas durante la permanencia de Los Tres en Estados Unidos, tenemos también dos momentos solemnes que acontecen en Bearsville, y no se pueden omitir, como son los momentos que Álvaro y Titae llegan a grabar al estudio de terno, camisa y corbata, porque según Claus, Henríquez tomaba como referencia a su papá y debía presentarse intachablemente a trabajar, tal cual lo hacía diariamente el juez de la Corte de Apelaciones de Concepción.

Esto, porque la música era el cometido profesional de Henríquez y se debía totalmente a la figura honorable de don Fidel. Y aunque para Molina era solo una “volada” momentánea de Álvaro, para el compositor de Los Tres sí tenía mucho sentido.

O también, cuando la modelo Kate Moss, junto a la joven actriz Liv Tayler, se roban las cervezas de la hielera que Los Tres mantienen en el estudio, mientras acompañaban a Spacehog, la banda británica con base en Nueva York, que grababa también en esos precisos instantes en el estudio B de Bearsville. Acto que descubre Titae junto a Claus, mientras espiaban sutilmente quién sacaba sus provisiones que guardaban con tanto celo.

Por eso mismo, todas, todas son historias que están envueltas en este gran paraguas musical que es “Fome”, que quedan en el anecdotario de un disco ícono para el Chile de finales de siglo y que también en el fondo fue casi la última expresión grupal de lo que iba quedando de Los Tres, antes de terminar fragmentándose en su primer receso indefinido, poco después de lo que sería La Sangre en el Cuerpo.

RESTORÁN

De igual manera, otras canciones como, por ejemplo, el loop de guitarras que resulta “Restorán” completan un registro que deja de manifiesto el vínculo indisoluble también de Los Tres con la música y la escena cultural chilena, en el que citan a otros referentes como el “Japenning con Ja” o incluso cuando involucran a Daniel Vilches en el marketing de “Fome” que se emite por las radioemisoras nacionales.

Con un disco que también es mezclado y masterizado en Estados Unidos, y que termina lanzándose a finales de junio de 1997 con dos conciertos en el Club Valparaíso de la ciudad puerto y luego en un recital celebrado un frío sábado invernal en el Teatro Caupolicán.

Y de alguna manera “Fome”, hizo regresar a Los Tres a sus raíces más rockeras como cuarteto, y a explorar también otras influencias, sin embargo, el disco no fue bien entendido por la prensa de la época y las buenas reseñas no abundaron.

Criticado e incomprendido, tuvieron que pasar décadas para que “Fome”, se reivindicara y fuera revalorado entre las nuevas generaciones que siguen al conjunto.

Canciones de líricas crípticas, guitarras crudas en un tiempo en que ya el grunge iba en declive, y componentes chilenos que abundaban en la mayoría de las composiciones hicieron a este disco por entonces ininteligible, pero también un registro adelantado a esos alborotados años.

ME ARRENDÉ

Canciones que también muestran a un Álvaro Henríquez a ratos frágil, vulnerable, pero también fulminante y que detona toda su rabia, tristeza y melancolía en cada una de las piezas del disco. Donde deja de manifiesto que tuvo que arrendarse una vida para poder matar a la antigua.

Conflictos que involucraban sus problemas con Javiera Parra, con sus compañeros de grupo y un agotamiento previsible con la industria musical y la interacción con los distintos mánager.

Lo gris, el infortunio y la adversidad es la estética que igualmente Los Tres tomaron de los Smiths, y que aquí está más presente que nunca, pero también es una obra que responde a lo que tanto Álvaro destacaba en sus conversaciones con la prensa, y que precisamente apuntaba a que eran años en que en Chile estaba todo aburrido, sin gracia, tenso, “fome”.

El elepé que muestra en su carátula principal al papá con la familia leyendo la enciclopedia con la abejita en un domingo, fue la mejor jugada musical que Los Tres pudieron hacer en un momento en que todos esperaban que replicara el éxito fácil que les estaba resultando el unplugged.

Pero no, la banda siempre buscando el camino más difícil…

NOEL GALLAGHER

Y al final, todo valió la pena, si hasta Noel Gallagher terminó hablando en el tiempo de sus canciones, y con pretensiones, además, porque un Oasis quería enseñar algunos trucos al virtuoso guitarrista Ángel Parra tras escuchar “Bolsa de Mareo”.

Bien “fome” pues, de seguro las lecciones se las habría terminado dando Angelito al mayor de los Gallagher hasta con los ojos vendados.

Una historia digna para otra crónica musical…