Sevilla campeón

Volvió a brillar el barbero de Sevilla (video)

El equipo andaluz se adjudicó por sexta vez la Europa League y postergó las ilusiones del Inter de Milán y el sueño de Alexis Sánchez. Tres a dos en Colonia, con una sola explicación: fue mejor equipo.

 Por JULIO SALVIAT

Compuestito en los goles en contra, imperturbable en los a favor, Julen Lopetegui lloró sin disimulo cuando el árbitro neerlandés hizo sonar el pitazo que consagraba al Sevilla como campeón de la Europa League. Y mientras caían las alegres lágrimas del entrenador, en Andalucía se desataba la euforia y comenzaba la fiesta.

Por ahí cerca, Antonio Conte escondía la misma pena que sentían los jugadores y se sumaba al silencio con que se acostaban en Milán. El director técnico del Inter había perdido su primera oportunidad de lograr un título internacional como entrenador.

La ciudad alemana de Colonia hospedó a los postulantes al título de consuelo europeo y les entregó el estadio Rhein Energie para que dirimieran el terreno neutro el duelo final. Allí, con cada cual hablando su idioma, el Sevilla se mostró superior en casi todos los terrenos futbolísticos y tuvo la fortuna de salvarse angustiosamente en un par de situaciones que pudieron cambiar el destino del encuentro y el resultado. En una de ellas, cuando faltaban escasos minutos, Alexis Sánchez pudo convertirse en héroe con un puntete desde el área chica y con el arquero botado, pero el defensor Jules Koundé interpuso su pierna e interrumpió el camino de la pelota cuando ya tocaba la línea de gol.

Fue todo lo que hizo el tocopillano, aparte de perseguir algún rival o correr buscando un pase que nunca llegó. Pero fue meritorio su esfuerzo  considerando que el día anterior estaba descartado a consecuencia de una lesión. Corrió el riesgo, sin embargo, y las consecuencias se verán más adelante.

Partió demasiado bien el Inter. Al cuarto minuto de juego ya estaba en ventaja por un penal sufrido y servido por Romelu Lukako, su gran goleador, que con esa maniobra convertía por undécima vez consecutiva. Lo que parecía tan conveniente para afrontar una final resultó perjudicial para los italianos. Como tantas veces le ocurrió en el torneo local, no pudo gestar contraataques eficientes y dejó ir pronto la ventaja. La igualdad llegó de manera poco usual para la defensa negriazul: un centro elevado encontró escandalosamente libre a Luuk De Jong, que definió con preciosa palomita.

En un plano de equilibrio, los dos tuvieron posibilidades de ponerse en ventaja. Danilo D’Ambrosio estaba de frente al arco, libre de toda marca, y le dio mal a la pelota. Al otro lado, Banega sirvió un tiro libre desde un costado del área y otra vez los gigantes de la defensa interista quedaron chicos, superados por el salto coordinado y el frentazo demoledor del propio De Jong.

Tres minutos duró el 2-1: otro tiro libre, esta vez servido por Marcelo Brozovic, fue conectado por Diego Godín superando a los más altos de la defensa sevillana. Y casi se repite la escena al filo del descanso, y en el otro arco, cuando otro tiro libre de Banega posibilitó un cabezazo de Ocampos que exigió al arquero Samir Handanovic.

Como se advierte, todas las jugadas de peligro nacieron de balones detenidos. La presión ejercida por Sevilla complicaba la salida de Inter y enredaba la faena creativa de Brozovic. Así, Lukaku y Lautaro Martínez quedaron aislados, sin posibilidades de recibir algún pase o combinar entre ellos. El español se mostraba como un equipo más equilibrado y parejo, sin actuaciones tan desafortunadas como las de D’Ambrosio y Martínez.

Sin embargo, la mejor ocasión de romper la igualdad la tuvo el Inter cuando Lukaku salió de campo propio, con toda la defensa blanca adelantada, y se encaminó en línea recta y con tres metros de ventaja hacia el arco sevillano. La reacción del arquero marroquí Yassine Bono fue formidable y con su pie izquierdo bloqueó un disparo que tenía irremediable destino de gol.

El desequilibrio definitivo se produjo faltando un cuarto de hora para el cumplimiento del tiempo reglamentario. Y otra vez provino de un tiro libre. Esta vez la pelota fue rechazada por un defensor del Inter, pero hacia arriba, y no hacia los costados. Cuando el balón caía, Diego Carlos lo empalmó con espectacular chilena. El tiro iba desviado, pero Lukaku le cambió la dirección hacia su propio arco en su afán de rechazar.

Enloqueció Conte e hizo tres cambios simultáneos. Y poco después ordenó otro. Con medio equipo cambiado, el Inter fue un desastre. Aparte de ese casi gol de Alexis, nada para ilusionarse. Al revés, de ahí en adelante –faltaban quince  minutos contando el tiempo de recuperación–, ninguno de sus jugadores hizo un pase correcto: o mandaban la pelota para afuera o la perdían ellos mismos. 

Se esparció una sensación de justicia cuando sonó el pitazo final. El barbero de Sevilla era chamullador y traviesillo para lograr su objetivo (juntar a dos enamorados) en la ópera famosa. El equipo de Sevilla fue serio y rendidor para lograr el suyo (ganar por sexta vez el trofeo de la UEFA) en una cancha de fútbol.

PORMENORES

Cancha: Estadio Rhein Energie, de Colonia, Alemania.

Árbitro: Danny Makkelie, de Países Bajos.

INTER DE MILÁN (2): Samir Handanovic; Diego Godín (89’, Antonio Candreva), Stefan De Vrij, Alessandro Bastoni; Danilo D’Ambrosio (Víctor Moses), Nicolo Barella, Marcelo Brozovic, Roberto Gagliardini (77’, Christian Eriksen), Ashley, Young; Romelu Lukaku y Lautaro Martínez (77’ Alexis Sánchez). DT: Antonio Conte.

SEVILLA (3): Yassine Bono; Jesús Nava, Jules Koundé, Diego Carlos (84’, Nemanja Guideli), Sergio Reguilón; Joan Jordan, Frnando, Ever Banega, Lukas Ocampo (70’, El Haddadi Munir); Suso (77’, Franco Vásquez) y Luuk De Jong (84’, Youssef En-Nessiri). DT: Julen Lopetegui.

Goles: 4’, Lukaku, penal (I): 12’, De Jong, cabezazo (S); 33’, De Jong, cabezazo (S); 35’, Godín, cabezazo (I); 74’ Lukaku, autogol (S).

Amonestados:  Barella, Bastoni y Gagliardini (I); Diego Carlos y Banega (S). 

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