Wimbledon

La sola mención de esta palabra mágica nos transporta a uno de los eventos deportivos más emblemáticos y atractivos del  mundo. Porque como dicen los directores del AELTC (All England Lawn Tennis Club) organizador del torneo desde 1877, «Wimbledon es el único Grand Slam que es más importante que los jugadores y ante cualquier circunstancia seguirá siendo el campeonato supremo del tenis».

Por SERGIO RIED

Esto se vio reflejado en 1973 cuando 81 de los primeros 100 jugadores del ranking ATP boicotearon al torneo en apoyo al tenista croata Nicki Pilic, castigado por negarse a jugar Copa Davis por su país, decidiendo no participar en el Grand Slam británico. Ese año se rompieron todos los récords de asistencia pese a la ausencia de las mejores raquetas del orbe. Hoy, en 2022, pese a que la ATP decidió no otorgar puntos a los jugadores en represalia por el veto impuesto a jugadores rusos y bielorrusos, el torneo se perfila como uno de los más atractivos de los últimos años.

Ante la ausencia de Medvédev, Rublev (rusos) y otras connotadas figuras como los lesionados Federer y Zverev, el torneo no ha perdido un ápice de interés en el público ni en los jugadores. Todo sigue igual, con los favoritos de siempre, Djokovic y Nadal más otros firmes candidatos como Berrrettini, (campeón en Queens), Hurkacz (campeón en Halle), Auger Aliassime, Tsitsipas (campeón en Mallorca), Alcaraz, Sinner y algún otro que puede dar la sorpresa del año, como el francés nacionalizado norteamericano Maxime Cressy, reciente finalista en el césped de Eastbourne y único tenista del circuito que juega saque y volea. 

En cuanto a los dos representantes chilenos en varones, no es muy halagueño.el pronóstico, porque Cristian Garin jugará en primera ronda contra Matteo Berrettini, número 11 del mundo y gran candidato al título, y Alejandro Tabilo lo hará frente al serbio Laslo Djere (55 ATP). Y en dobles femenino, como de costumbre todas las fichas están depositadas en Alexa Guarachi y su compañera eslovena Andreja Klepac.

En singles damas, ausente la actual campeona Ashleygh Barty por su inesperado retiro del tenis, la favorita absoluta es la polaca Iga Swiatek aunque hay quienes se ilusionan con Serena Williams en su vuelta a la actividad. 

Tendremos dos semanas para disfrutar del espectáculo más hermoso del mundo del deporte, adobado con todas las tradiciones y costumbres centenarias de los británicos, que imponen a los jugadores y jugadoras vestir de riguroso blanco; a que el césped tenga 8 milímetros de alto; a que solo exista Slazenger como auspiciador único desde 1902; a que el viejo halcón Rufus siga espantando a las palomas del Centre Court y a los sufridos espectadores que no consiguen entradas para el exclusivo Main Court tengan que ver los partidos en una gigantesca pantalla, recostados sobre la verde loma llamada Andy Murray desde que el escocés ganó el torneo en 2013 después de 77 años de sequía británica. Todo en medio de una muchedumbre elegante y respetuosa que consume, entre otras cosas durante el campeonato, 30 mil kilos de frutillas traídas del Condado de Kent y 50 mil litros de crema Chantilly, acompañadas de esa horrible sangría británica llamada Pimm»s.

Tal vez por todas estas cosas todos amamos tanto a Wimbledon.