YMCA: una marca al servicio de los que menos tienen y más necesitan

La Asociación Cristiana de Jóvenes nació con un objetivo: el desarrollo integral de los adolescentes de menos recursos. Y ese sigue siendo el farol que ilumina su accionar en todo el mundo.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto (referencial): ARCHIVO

No es casualidad que haya sido un grupo llamado Village People el que haya hecho mundialmente famosa, a través de una pegajosa canción ochentera, la sigla YMCA. Más bien, es parte de un sello que perdura y se proyecta cada día desde que la Young Men’s Christian Association (Asociación Cristiana de Jóvenes) nació en pleno auge de la Revolución Industrial.

Fue exactamente el 6 de junio de 1844 cuando en Londres, sir George Williams, trabajador de una industria textil formó junto a un grupo de amigos los primeros dormitorios de la YMCA.Ellos conocían el panorama desolador de la vida urbana londinense, con altos márgenes de pobreza y miserables condiciones de vida que obligaban a mucha gente a optar por vivir en la calle -destacando un alto índice de niños desamparados- por lo que tomaron la decisión de ponerse a trabajar para al menos aminorar la miseria.

La idea era que los niños y jóvenes no sólo pudieran llegar al recinto a pasar las noches, sino que también que ellos pudieran tener un espacio para reunirse a realizar actividades conjuntas. Es decir, el objetivo era darles un aspecto integral y socializador a los grupos que se formaran.

Sin George Williams fue nombrado caballero por la Reina Victoria en 1894.

La idea fue un éxito y prendió rápido. Es así como en 1851 se crearon las primeras asociaciones americanas en Montreal y Boston y, en agosto de 1855, se celebró en París la primera convención internacional donde quedaron establecidos sus principios: empoderar a los jóvenes y a las comunidades para construir un mundo justo, sostenible, equitativo e inclusivo, en el que todas las personas puedan prosperar en cuerpo, mente y espíritu.

La YMCA ya era, de esta forma, un proyecto global, lo que se reafirmó con la llegada de esta ONG a distintos puntos del mundo, incluido Chile, en 1912 (en Valparaíso).

La presencia de la YMCA en el mundo se pudo observar nítidamente en su accionar en situaciones de alta visibilidad. Durante la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, la YMCA inglesa viajó al frente para dar apoyo, alojamiento, comida, papel y otros enseres básicos a los jóvenes soldados.

En 1946, John Raleigh Mott, presidente de la Alianza Mundial de Asociaciones Cristianas de Jóvenes, recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor con los refugiados de guerra.

PRESENCIA EN CHILE

La YMCA tiene su sede mayor en Chile hoy en pleno centro de Santiago (Compañía 1360) y se autodefine como “una institución cristiana de carácter internacional, laica, ecuménica, inclusiva y de servicio a la comunidad. Acogemos a personas de diferentes grupos etarios, tolerantes a las diferencias sociales, raciales, culturales, políticas y religiosas (…) Promovemos los valores de la familia, en su concepto más amplio. Formamos líderes responsables, comprometidos con la misión institucional y al servicio de la comunidad. Nuestros programas tienen un enfoque integral de salud que aborda el alma, la mente y el cuerpo para beneficio de nuestros asociados y beneficiarios. Basados en nuestros principios misionales, tenemos un especial espacio de trabajo y opción de servicio hacia sectores vulnerables y carenciados de la sociedad”.

La YMCA Santiago cuenta con infraestructura deportiva (sala de máquinas, gimnasio) y un centro deportivo en Pirque (Calle Ramón Subercaseaux altura 7400, Lado Norte camino). Y pronto inaugurarán la piscina temperada en San Bernardo.

También ofrece servicio para arriendo de cabañas y realización de eventos en Guayápolis (comuna de El Tabo).

La idea de integración de sir George Williams está resguardada.